miércoles, 19 de enero de 2011

José Francisco de San Martín

Archivo:Smartin.JPG

José Francisco de San Martín (Yapeyú, Virreinato del Río de la Plata, 25 de febrero de 1778 - Boulogne-sur-Mer, Francia, 17 de agosto de 1850) fue un militar argentino , cuyas campañas fueron decisivas para las independencias de la Argentina, Chile y el Perú.
A los siete años viajó a España, donde cursó sus estudios para ingresar posteriormente en el ejército. Combatió en el norte de África y luego contra la dominación napoleónica de España, participando en las batallas de Bailén y La Albuera. Con 34 años, en 1812, habiendo alcanzado el grado de Teniente General, y tras una escala en Londres, partió a Buenos Aires, en donde se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo (que hoy lleva su nombre), el cual logró el triunfo en el Combate de San Lorenzo. Más tarde se le encomendó la jefatura del Ejército del Norte, en reemplazo del General Manuel Belgrano. Entonces concibió su plan de emancipación sudamericana, comprendiendo que el triunfo patriota sólo se consolidaría al eliminar los núcleos realistas en el continente.
Nombrado gobernador de Cuyo, con sede en la ciudad de Mendoza puso en marcha su proyecto: tras organizar al Ejército de los Andes cruzó con el mismo la cordillera del mismo nombre y lideró la liberación de Chile, en las batallas de Chacabuco y Maipú. Utilizando a una flota organizada en Chile, atacó el centro del poder español en Sudamérica, la ciudad de Lima, declarando la independencia del Perú en 1821. Poco después se encontró en Guayaquil con Simón Bolívar, y tras una breve entrevista le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú. San Martín partió hacia Europa, donde murió el 17 de agosto de 1850.
Junto con Bolívar es considerado el libertador más importante de Sudamérica de la colonización española. En la Argentina se lo reconoce como el padre de la Patria y se lo considera el principal héroe y prócer nacional. En el Perú, se lo reconoce como libertador de aquel país, con los títulos de «Fundador de la Libertad del Perú», «Fundador de la República» y «Generalísimo de las Armas». En Chile su ejército le reconoce el grado de capitán general.

Nacimiento

Nació en 1778 en Yapeyú, una ex misión jesuítica situada a orillas del río Uruguay en la Gobernación de las Misiones Guaraníes del Virreinato del Río de la Plata, en la actual Provincia de Corrientes, Argentina.

Padres

Su padre, Juan de San Martín, hijo de Andrés de San Martín e Isidora Gómez, había nacido en la villa de Cervatos de la Cueza, en la Provincia de Palencia (antiguo reino de León, España), y era Teniente gobernador del departamento. Sirvió como militar a la Corona española y fue el primer teniente gobernador de la Gobernación de las Misiones Guaraníes con sede en Yapeyú, creada para administrar las treinta misiones jesuíticas guaraníes, luego de que la orden fuera expulsada de América por el rey Carlos III en 1767.
Su madre, Gregoria Matorras del Ser, hija de Domingo Matorras y María del Ser Gregoria Matorras, también había nacido en la Provincia de Palencia, España, concretamente en Paredes de Nava. Era prima hermana de Jerónimo Matorras, Gobernador y Capitán General del Tucumán.
Juan de San Martín contrajo enlace con Gregoria, por poder, (el representante fue el capitán de dragones Juan Francisco de Somalo), el 1 de octubre de 1770, con las bendiciones del obispo de Buenos Aires, don Manuel de la Torre. Poco después se trasladaron a Calera de las Vacas (hoy en Uruguay), como administrador de la estancia jesuítica, y allí nacieron tres de sus hijos. Al cesar en ese cargo fue designado teniente gobernador de Yapeyú, sus otros dos hijos, nacerían en ese lugar, siendo José el menor de ellos. Juan de San Martín organizó cuerpo militar de naturales guaraníes compuesto por 550 hombres, destinados a contener los avances portugueses y las incursiones de los indígenas charrúas.
En 1779, Juan de San Martín ascendió al grado de capitán del ejército real, poco después Gregoria Matorras volvió a Buenos Aires con sus cinco hijos. En la capital se reunió con su esposo en 1781. En abril de 1784, Juan de San Martín y su familia llegaban a Cádiz. Falleció el 4 de diciembre de 1796 en Pozos Dulces, Málaga. Sus restos fueron trasladados al cementerio de La Recoleta, Buenos Aires.
Desde que Juan de San Martín falleciera en Málaga, doña Gregoria vivió acompañada por su hija María Elena y su nieta Petronila, recibiendo una modesta pensión. Murió en Orense (Galicia) el 1 de junio de 1813.
[editar]Hermanos
San Martín fue el menor de cinco hermanos; María Elena (18 de agosto de 1771), Manuel Tadeo (28 de octubre de 1772) y Juan Fermín (5 de febrero de 1774), nacidos en la Real Calera de las Vacas, jurisdicción de la parroquia de Las Víboras (actualmente Uruguay) y Justo Rufìno (1776) nacido ya en Yapeyú como su hermano José Francisco.
En España todos los hermanos siguieron la carrera militar y mantuvieron escaso contacto entre ellos. Sin embargo, José de San Martín mantuvo contacto epistolar con ellos, así como con Maria Elena. Según el investigador argentino Armando Puente es posible que, ya exiliado en Europa, José de San Martín no supiera que su hermano Juan Fermin, muerto en Manila, habia tenido hijos, de modo que supuso que la única descendiente de sus hermanos era Petronila González Menchaca, la hija de María Elena.

]María Elena de San Martín

María Elena se casó en España con Rafael González Menchaca, tuvo una hija; Petronila. A ambas el general San Martín dejó una pensión vitalicia, como consta en su testamento. María Elena falleció en Madrid el año 1852.

Manuel Tadeo de San Martín

Manuel Tadeo siguió la carrera militar, se desempeñó en el Regimiento de Infantería Soria, tomó parte en las campañas de África y los Pirineos, en 1794 fue tomado prisionero por los franceses. Al año siguiente fue liberado y hacia 1800 obtuvo el grado de capitán, revistando en el Regimiento de Infantería Valencia hasta 1806 cuando pasó al Regimiento de Infantería de Ceuta. Participó en la Guerra de la Independencia y luchó contra los franceses en Extremadura, Cataluña y Valencia. En 1817 llegó a coronel y, en 1826, se le concedió el gobierno militar de la fortaleza de Santa Isabel de los Pasajes, en San Sebastián. En su correspondencia conservada, José de San Martín lo animó a integrar las filas independentistas, pero Manuel permaneció en España.Falleció en Valencia en 1851.

Juan de San Martín (h)

Ingresó como cadete en el Regimiento de Infantería Soria en 1788. En 1802 se trasladó a Filipinas, donde contrajo matrimonio con Josefa Manuela Español de Alburu. Falleció en Manila el 17 de julio de 1822. Fue el unico de los hermanos San Martin que tuvo descendencia masculina. El último de los San Martín murió en Filipinas en 1945.

Justo Rufino de San Martín

En 1795 fue admitido en el Real Cuerpo de Guardias de Corps, más tarde se incorporó al Regimiento de Caballería Húsares de Aragón, con el grado de capitán. Tomó parte en la Guerra de Independencia y participó en importantes hechos de la misma. Cuando José de San Martín se exilió, Justo lo acompañó en Bruselas y en París en distintas ocasiones entre 1824 y 1832.
Falleció en Madrid en 1832.

Esposa

María de los Remedios de Escalada nació en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1797, hija de Antonio José de Escalada y Tomasa de la Quintana y Aoiz. su familia era rica y prestigiosa, estando vinculada a la causa patriota. Contrajo enlace con José de San Martín el 12 de noviembre de 1812, cuando tenía 15 años de edad. La influencia de su familia fue fundamental para la creación del Regimiento de Granaderos a caballo. Más adelante, ya en Mendoza, Remedios de Escalada fue la fundadora de la Liga Patriótica de Mujeres, con el objetivo de colaborar con el naciente Ejército de los Andes. Para ello, entre otros gestos, donó todas sus joyas.
Falleció en Buenos Aires el 3 de agosto de 1823.
Antes de embarcar rumbo a Europa en 1824, su esposo le hizo construir un sepulcro en el Cementerio de La Recoleta, cuyo epitafio reza: "Aquí yace Remedios de Escalada, esposa y amiga del General San Martín".

Hija

Mercedes Tomasa San Martín y Escalada fue la hija del general José de San Martín y de María de los Remedios Escalada. Nació en Mendoza, 16 de agosto de 1816 y falleció en Brunoy, Francia, el 28 de febrero de 1875. Desde los años 30 del siglo XIX, el general José de San Martín se exilió permanentemente a París, acompañado por Mercedes. Debido a las convulsiones revolucionarias, la familia decidió trasladarse a un pueblo más retirado, siendo el lugar elegido Boulogne Sur Mer. Allí enfermaron ambos de cólera, ante lo que fueron atendidos por el doctor argentino Mariano Severo Balcarce. Ese mismo año, la hija del general se casó con él, teniendo dos hijas: Josefa Dominga Balcarce y María Mercedes Balcarce. Luego de la muerte de su padre, y con el retiro de Mariano de la diplomacia, la familia Balcarce se mudó a Brunoy, (cercanías de París). Mercedes moriría allí a la edad de 58 años. En 1951, su cuerpo, como el de su esposo y su hija mayor, fueron repatriados y ahora yacen en la Basílica de San Francisco, en Mendoza.

Etapa española

En 1781, cuando San Martín tenía tres años, la familia se trasladó de Yapeyú a Buenos Aires. Luego se mudaron a España, embarcando rumbo a Cádiz el 6 de diciembre de 1783 y se radican en la ciudad de Málaga.
José comenzó sus estudios en el Real Seminario de Nobles de Madrid y en la Escuela de Temporalidades de Málaga en 1786. Allí aprendió castellano, latín, francés, alemán, baile, dibujo, poética, esgrima, retórica, matemática, historia y geografía.
Los demás hermanos varones también siguieron la carrera militar, pero sólo José Francisco volvería a América.

Carrera militar en el Ejército Español


El 21 de julio de 1789, a los once años de edad, comenzó su carrera militar en clase cadete en el Regimiento de Murcia, mientras estallaba la Revolución francesa. Luchó en la campaña del norte de África combatiendo a los moros en Melilla y Orán. El 19 de junio de 1793 fue ascendido a subteniente 2°, por sus acciones en los Pirineos frente a los franceses. En agosto de ese año su regimiento, que había participado en las batallas navales contra la flota inglesa en el mar Mediterráneo, se rindió. El 28 de julio de 1794 alcanzó el grado de subteniente 1°, el de teniente 2° el 8 de mayo de 1795, ayudante 2° el 26 de diciembre de 1802 y capitán el 2 de noviembre de 1804.
Durante el período siguiente luchó con el grado de capitán 2º de infantería ligera en diferentes acciones, en la Guerra de las Naranjas contra Portugal (1802) y en Gibraltar y Cádiz contra los británicos (1804).
En 1808 las tropas de Napoleón Bonaparte invadieron la península Ibérica y el rey Fernando VII fue hecho prisionero. Poco después estalló la rebelión contra el emperador y contra su hermano José Bonaparte, que había sido proclamado rey de España. Se estableció una Junta Central de Gobierno, que actuó primero en Sevilla y luego en Cádiz. San Martín fue ascendido por la Junta al cargo de ayudante 1º del Regimiento de Voluntarios de Campo Mayor. También sirvió más de un año a bordo de la fragata de guerra Dorotea.
Distinguido por sus acciones contra los franceses, fue ascendido a capitán del Regimiento de Borbón. Su principal actuación fue en la gran victoria de la Batalla de Bailén, del 19 de julio de 1808, en que tuvo una actuación destacada como ayudante del general marqués de Coupigny. Esta victoria fue la primera derrota importante de las tropas de Napoleón, y permitió al ejército de Andalucía recuperar Madrid. En premio por su actuación, San Martín recibió el grado de teniente coronel el 11 de agosto de 1808. El ejército completo recibió la Medalla de Oro de los Héroes de Bailén.


Continuó luchando contra los franceses en el ejército de los aliados en el Rosellón, Portugal e Inglaterra. En la Batalla de La Albuera combatió a las órdenes del general William Carr Beresford (el mismo que dos años antes había invadido Buenos Aires).
En esas campañas conoció a Lord Macduff, un noble escocés que lo introdujo a las logias secretas que conspiraban para conseguir la independencia de América del Sur. Fue allí que hizo contacto por primera vez con círculos de liberales y revolucionarios, que simpatizaban con la lucha por la independencia americana.
Participó en 17 acciones de guerra: Plaza de Orán, Port Vendres, Baterías, Coliombré, fragata de guerra Dorotea en un combate con el navío británico El Leon, Torre Batera, Cruz de Yerro, Mauboles, San Margal, Baterías de Villalonga, Bañuelos, las Alturas, Hermita de San Luc, Arrecife de Arjonilla, Batalla de Bailén, combate de la Villa de Arjonilla y en Batalla de Albuera.
[editar]Londres
El 6 de septiembre de 1811 renunció a su carrera militar en España. San Martín le solicitó a su jefe un pasaporte para viajar a Londres y de allí dirigirse a América para participar de la insurrección contra España. Su jefe se lo concedió junto con cartas de recomendación, entre ellas una para Lord Macduff, y partió el 14 de septiembre de ese año para vivir en el número 23 de la calle Park Road en el distrito de Westminster, en Londres. Allí se encontró con compatriotas de la América española: Carlos María de Alvear, José Matías Zapiola, Andrés Bello y Tomás Guido, entre otros.
Según algunos historiadores, aquellos formaban parte de la Gran Reunión Americana, sociedad de presuntas filiaciones masónicas, fundada por Francisco de Miranda, quién junto a Simón Bolívar, ya luchaba en América por la independencia de Venezuela. Hay quienes opinan que, ya dentro de la hermandad, se relacionó con políticos británicos que le hicieron conocer el Plan de Maitland, una estrategia para que América se liberara de España.

Actuación en el Río de la Plata

Regreso a Buenos Aires
El 19 de enero de 1812 San Martín se embarcó hacia Buenos Aires en la fragata británica George Canning, arribando a Buenos Aires el 9 de marzo. Fue recibido por los miembros del Primer Triunvirato, quienes le reconocieron su grado de teniente coronel.
El nueve del corriente ha llegado á este puerto la fragata inglesa «Jorge Canning», procedente de Londres, con cincuenta días de navegacion (...) A este puerto han llegado entre otros particulares que conducía la fragata inglesa, el Teniente Coronel de caballería don José de San Martin primer ayudante de campo del General en Jefe del ejército de la Isla, Marqués de Coupigny; el Capitan de infantería don Francisco Vera; el Alferez de navio don José Zapiola: el Capitan de milicias don Francisco Chilavert: el Alferez de carabineros reales don Carlos Alvear y Balbastro; el Subteniente de infantería don Antonio Arellano; y el primer teniente de guardias walonas Baron de Holmberg. Estos individuos han venido á ofrecer sus servicios al gobierno, y han sido recibidos con la consideracion que merecen, por los sentimientos que protestan en obsequio de los intereses de la patria.
Gaceta de Buenos Aires, número 28 del viernes 20 de marzo de 1812

El 16 de marzo le pidieron que creara un cuerpo de caballería, que llamó Regimiento de Granaderos a Caballo, para custodiar las costas del río Paraná. Durante el año 1812 se ocupó de instruir a la tropa en las modernas técnicas de combate que conocía por su extensa actuación europea contra los ejércitos de Napoleón.
Junto con Carlos María de Alvear, fundó a mediados de 1812 una filial de la Logia de los Caballeros Racionales, que rebautizó con el nombre de Logia Lautaro. El nombre fue tomado del cacique araucano Lautaro, que en el siglo XVI se había sublevado contra los españoles. La sociedad estaba formada como las logias masónicas de Cádiz y de Londres, similar a la que en Venezuela tenía como miembros a Francisco de Miranda, Simón Bolívar y Andrés Bello. Su objetivo era «trabajar con sistema y plan en la independencia de la América y su felicidad». Sus miembros principales, además de San Martín y Alvear, eran José Matías Zapiola, Bernardo Monteagudo y Juan Martín de Pueyrredón.
El Gobierno Superior Provicional, etc.— Atendiendo á los méritos y servicios de Don José de San Martin, y á sus relevantes conocimientos militares, ha venido en conferirle el empleo efectivo de Teniente Coronel de caballería, con el sueldo de tal, desde esta fecha, y Comandante del Escuadron de Granaderos á caballo que ha de organizarse, concediéndole las gracias, exenciones y prerrogativas que por este título le corresponden, etc. etc.—
Dado en Buenos Aires á 16 de marzo de 1812 —Feliciano Antonio Chiclana—Manuel de Sarratea— Bernardino Rivadavia—Nicolas de Herrera, Secretario.
En octubre de 1812, cuando llegó a Buenos Aires la noticia de la victoria del Ejército del Norte en la batalla de Tucumán, comandado por Manuel Belgrano, San Martín dirigió un movimiento preparado por la Logia, con el objeto de derrocar al gobierno, al cual juzgaban poco decidido por la independencia. Bajo la presión de los cuerpos armados y del pueblo, se nombró el Segundo Triunvirato constituido por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte. Se exigió, además, llamar a una Asamblea Suprema de delegados de todas las provincias, con el fin de declarar la independencia y dictar una constitución.
El 12 de noviembre de 1812, a los 34 años, contrajo matrimonio con María de los Remedios de Escalada, de 15 años.

Combate de San Lorenzo


La primera acción militar de San Martín y su recién creado Regimiento de Granaderos a Caballo estuvo dirigida a frenar las incursiones de los realistas en las costas del río Paraná, principal afluente del Río de la Plata y vía de comunicación estratégica para la región.
San Martín se instaló con sus tropas en el convento de San Carlos, posta de San Lorenzo, en el sur de la Provincia de Santa Fe. El 3 de febrero de 1813 y ante el desembarco de 300 realistas, se libró el Combate de San Lorenzo, casi frente al convento, a orillas del río.
Dado que existían aún sospechas acerca de la fidelidad a la causa independentista por parte del recién llegado San Martín, él decidió avanzar al frente de la reducida tropa de granaderos a caballo. Al estar así expuesto, su caballo fue mortalmente herido y San Martín, aprisionado bajo su cabalgadura, casi fue ultimado por un realista. Le salvó la vida un soldado raso correntino Juan Bautista Cabral que antepuso su cuerpo a dos bayonetazos. San Martín lo ascendió post mórtem, por lo que actualmente es conocido como el Sargento Cabral.
Este combate, que por la cantidad de combatientes de ambos bandos podría parecer secundario, permitió alejar para siempre a las flotas realistas que merodeaban por el río Paraná, saqueando las poblaciones.

Ejército del Norte


Luego de esta victoria, San Martín fue designado para hacerse cargo del Ejército del Norte, donde debió reemplazar al general Manuel Belgrano.
Según la tradición, el encuentro entre los dos próceres se efectuó en la posta de Yatasto, en la Provincia de Salta. Este hecho es conocido como «el abrazo de Yatasto». Desde su reciente cargo de mayor general del Ejército Auxiliar del Perú debía reorganizar un ejército deshecho por las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma.
Al poco tiempo de encontrarse San Martín en Tucumán, llegó a la conclusión de que era imposible llegar por el camino del Alto Perú hasta Lima, que en ese momento era el centro del poder realista. Cada vez que un ejército realista descendía del altiplano hacia los valles de la provincia de Salta era derrotado, y cada vez que un ejército patriota ingresaba en el Alto Perú, era también aniquilado.
Fue entonces que el general concibió la idea, que luego realizaría con éxito, de cruzar la cordillera de los Andes y atacar la ciudad de Lima desde el mar. Para mantener segura la frontera del norte, pensaba San Martín, bastaban las tropas irregulares salteñas al mando del general Martín Miguel de Güemes, a quien encargó la defensa de la frontera norte y comenzó a preparar una futura estrategia militar.
Dejó brevemente el mando del ejército al general Francisco Fernández de la Cruz, retirándose a Saldán (provincia de Córdoba), para reponerse de una úlcera estomacal. Allí mantendría conversaciones con su amigo Tomás Guido, en las que lo convencería de la necesidad de independizar la región desde Chile.

Gobernador de Cuyo


En 1814 el Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas lo nombró gobernador de Cuyo, con sede en Mendoza. Para entonces, su plan ya estaba terminado y aprobado, y a partir de ese momento San Martín comenzó los preparativos para la campaña al Perú.
Al poco tiempo de asumir, llegó allí el coronel Juan Gregorio de Las Heras, que había comandado fuerzas argentinas en Chile, y que se había retirado por las desinteligencias de los patriotas.
Lo envió de regreso, para intentar ayudar a los patriotas chilenos contra la ofensiva realista, pero éste llegó poco después del desastre de Rancagua, en el que se perdió la independencia chilena. Sólo alcanzó a proteger el cruce hacia Mendoza de miles de refugiados chilenos.
Los chilenos venían divididos en dos bandos irreconciliables: los conservadores bajo el mando de Bernardo O'Higgins, y los liberales bajo el de José Miguel Carrera. San Martín decidió que debía tomar partido rápidamente, y se decidió por O'Higgins. El general Carrera, luego de un intento de desconocer la autoridad de la gobernación de Cuyo, fue arrestado, despojado de su mando y luego expulsado de Mendoza.
El plan de San Martín había sido pensado para ser llevado a cabo desde un Chile patriota; con la caída de este país en manos enemigas, el plan parecía destinado a ser desechado. Pero San Martín tomó la decisión de seguir adelante; sólo que primero tendría que liberar Chile.
El 23 de agosto de 1816 nació en Mendoza su única hija, Mercedes Tomasa, quien lo acompañaría en el exilio.
A pesar de la oposición del nuevo director supremo, Carlos María de Alvear, a quien había conocido en Cádiz y que lo había acompañado hasta entonces, se dedicó a organizar el Ejército de los Andes.
Reunió en un solo ejército a los refugiados chilenos, a las milicias locales de Cuyo, gran cantidad de voluntarios de su provincia, y varios oficiales del Ejército del Norte. También pidió y obtuvo que los batallones del Regimiento de Granaderos a Caballo, desperdigados en varios destinos, le fueran enviados a Cuyo.
Como el director Alvear intentará someterlo a su autoridad, le envió su renuncia. Alvear envió a reemplazarlo al coronel Gregorio Perdriel, pero los mendocinos lo rechazaron airadamente. De modo que San Martín fue confirmado como gobernador por elección popular.
El 20 de mayo de 1816, Tomás Guido presentaría un documento, su célebre Memoria, a Juan Martín de Pueyrredón (director supremo de aquel entonces), en el que exponía con detalles el plan. Pueyrredón aprobaría y mandaría a ejecutar dicho plan.
Cuando se formó el Congreso de Tucumán, presionó a los diputados cuyanos para declarar la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, objetivo conseguido el 9 de julio de 1816.
Para financiar su campaña, además de los cuantiosos aportes de Pueyrredón, obligó a pagar «contribuciones obligatorias» a todos los comerciantes y hacendados. A cambio se les extendía un vale, para cobrarlo «cuando las circunstancias lo permitan». En cambio, tuvo muy pocos miramientos para confiscar los bienes de todos los españoles que no se destacaran en la ayuda a la causa de la Independencia.
Formó un gran campamento militar en El Plumerillo, en el noroeste de Mendoza, donde actualmente se encuentra el aeropuerto de la ciudad. Allí formó a sus soldados y oficiales, fabricó armas (sables, fusiles, cañones, municiones y pólvora) y uniformes. Tuvo que ocuparse de engordar mulas y caballos, y fabricar y colocarles herraduras.
El jefe de sus talleres, fray Luis Beltrán, inventó un sistema de poleas para pasar los precipicios con los cañones y otro de puentes colgantes, ambos transportables. La sanidad del ejército estaba en manos del cirujano inglés James Paroissien. El coronel Álvarez Condarco se encargó de realizar los planos de los distintos cruces de la cordillera de los Andes.
Antes de iniciar la marcha, reunió a los caciques mapuches y les pidió permiso para invadir Chile a través de sus tierras. Alguno de estos caciques le hizo confidencias de esto al gobernador realista en Chile, Casimiro Marcó del Pont, por lo que éste creyó que el grueso del ataque sería por el sur, lo que lo llevó a dividir sus fuerzas.
Contrariamente a lo pretendido por Pueyrredón y sus partidarios, entró en correspondencia con José Gervasio Artigas y dedicó el esfuerzo bélico a las campañas emancipadoras en Chile y en Perú. Por este motivo los unitarios, en particular Bernardino Rivadavia, llegaron a acusarlo de «traidor».

Expedición libertadora a Chile


El Cruce de los Andes
El 12 de enero de 1817 se inició el Cruce de los Andes en dirección a Chile. El Ejército de los Andes fue uno de los dos grandes cuerpos militares que las Provincias Unidas del Río de la Plata desplegó en la Guerra de Independencia Hispanoamericana; contó inicialmente con 3 brigadieres, 28 jefes, 207 oficiales, 3.778 soldados (incluyendo a parte de los oficiales y soldados chilenos que emigraron a Mendoza después de la batalla de Rancagua), 1.200 milicianos montados (para conducción de víveres y artillería), 120 barreteros de minas (para facilitar el tránsito por los pasos), 25 baquianos, 47 miembros de sanidad (para el hospital de campaña), 16 piezas de artillería (10 cañones de 6", 2 obuses de 4 1/2" y 4 piezas de montaña de 4"), 15 empleados civiles, 1.600 caballos extras (para caballería y artillería) y 9.281 mulas (7.359 de silla y 1.922 de carga).
Con el objetivo de dividir a las tropas enemigas, San Martín ordenó primero el avance de parte de las tropas por los pasos de Come Caballos, Guana, Portillo y Planchón. Estos no eran los pasos elegidos para las columnas principales, sino que los dos primeros se hallaban al norte y los últimos al sur de los realmente seleccionados, que eran los que ya habían sido analizados por José Antonio Álvarez Condarco, o sea, los pasos de Uspallata y Los Patos. Era un avance en varios sectores, en un frente de más de 2.000 kilómetros, a través de una gigantesca cordillera. Con esto se pretendía distraer a las fuerzas realistas de Chile que no sabían en definitiva por donde arribarían, y los obligaba a dividir sus fuerzas y provocar movimientos favorables a la Revolución en zonas alejadas de la capital, Santiago de Chile, entre ellas la dirigida por Ramón Freire hacia Chillán, que llegó unos días antes que las demás y convenció al gobernador realista que el ataque principal sería por el sur.
A partir del 17 de enero de 1817, inició el Ejército de los Andes, el avance de sus columnas principales por los pasos de Los Patos y Uspallata.
Las dos columnas principales estaban formadas por 3.500 soldados, cien baqueanos, mil caballos, diez mil mulas (de las que llegaron cuatro mil), treinta cañones, casi un millón de cartuchos de fusil, varias toneladas de pólvora, y alimento para todos los hombres y animales para un mes de marcha.

Columna de San Martín (17 de enero de 1817)


El grueso del ejército al mando del propio jefe de la expedición, el general San Martín, tomó la ruta llamada corrientemente Paso de Los Patos. El cuerpo estaba formado por la vanguardia al mando del brigadier mayor Estanislao Soler, el centro al mando del brig. Bernardo O'Higgins, la escolta de granaderos al mando de tte. cnel. Mariano Necochea y la retaguardia al mando del tte. cnel. Pedro Regalado de la Plaza, que conducía la maestranza del ejército. Había varios días de diferencia entre la vanguardia y la retaguardia. San Martín fue de los últimos en partir, porque precisamente estuvo controlando lo más importante, es decir la salida en orden del ejército. O`Higgins, quien iba al centro, le escribía casi cotidianamente a San Martín, que venía uno o dos días más atrás, y le informaba sobre su marcha y la de Soler (Las cartas de O'Higgins son uno de los documentos más precisos para conocer las alternativas de la marcha del ejército a través de las montañas sanjuaninas). El cuerpo abrió la marcha desde El Plumerillo el 19 de enero de 1817, tomó por Jagüel, Yalguaraz, Río de los Patos, salvó el alto cordón del Espinacito por el paso homónimo, situado a 5.000 metros. El 2 de febrero de 1817 inició el paso de la cadena limítrofe por el Paso de las Llaretas. Esta columna tropezó con las mayores dificultades, pues fue preciso escalar cuatro cordilleras. Soler que iba adelante logró las victorias de Achupallas (4 de febrero de 1817) y Las Coimas (7 de febrero de 1817). Al día siguiente ingresaron en San Felipe.

Columna de Las Heras (18 de enero de 1817)
El avance por el Paso de Uspallata y el valle del Río Mendoza, se inició el 18 de enero de 1817, conduciendo todo el parque y la artillería, cuyo transporte era imposible por el más escabroso paso de Los Patos. A cargo de las tropas de 800 hombres, se hallaba el brigadier Juan Gregorio de Las Heras, siendo su segundo el mayor Enrique Martínez. Entre los hombres destacados que lo acompañaban, cabe destacar al fray Luis Beltrán. Tras vencer en los combates de Picheuta, Combate de Potrerillos y Guardia Vieja, pudieron ingresar en Santa Rosa de los Andes, el día 8 de febrero de 1817. En la misma fecha, se produjo la reunión con la división principal que el día anterior había salido victoriosa en la acción de Las Coimas.
Las dos debían reunirse en el valle del Aconcagua, mientras que efectivos menores dispersaban las fuerzas enemigas, induciéndolas a engaño respecto del avance de la agrupación principal.
El cruce fue verdaderamente épico: no sólo cruzaron una de las cadenas montañosas más altas del mundo (Las Heras registró que cruzó el paso de la Cumbre, de 3.500 metros, a las tres de la mañana), sino que lo hicieron por un desierto que en parte no tenía siquiera agua. El único medio día de descanso que tuvieron fue durante una tormenta de granizo que los obligó a detenerse.

La Independencia de Chile


Las fuerzas de Las Heras, de O’Higgins y de Soler se reunieron el 8 de febrero en el Campamento de Curimón. Ante las noticias del avance del jefe realista, Coronel Rafael Maroto, hacia las casas de Chacabuco, San Martín ordenó el avance y el 12 de febrero se libró la Batalla de Chacabuco. El Ejército de Los Andes obtuvo la victoria sobre los realistas, y hubo 500 muertos y 600 prisioneros. Los patriotas tuvieron que lamentar sólo 12 bajas.
El gobernador Casimiro Marcó del Pont huyó hacia el sur, pero fue capturado por el capitán José Félix Aldao, de larga trayectoria posterior.
El 18 de febrero se convocó a un Cabildo Abierto que propuso a San Martín como Director Supremo de la naciente república, pero éste rechazó el ofrecimiento para evitar sospechas sobre un posible avasallamiento de la Provincias Unidas del Río de la Plata sobre la autonomía de Chile. Dos días después el cabildo nombra finalmente a O’Higgins como director supremo, designación que San Martín avaló.
Días después, San Martín ordenó a Las Heras que persiguiera a los realistas hasta Concepción, pero éste no pudo impedir que se atrincheraran en Talcahuano. O’Higgins intentó capturar esa fortaleza, pero fue completamente vencido. Y para peor, pronto llegaron refuerzos desde Perú para los realistas, al mando del ex gobernador Mariano Osorio.
Mientras tanto, San Martín viajó a Buenos Aires, a pedir más colaboración a Pueyrredón, que debería también formar una escuadra. A su regreso ordenó a sus hombres replegarse hacia el norte, reuniendo unos 8.000 hombres en las afueras de Talca. Allí se produjo el 19 de marzo de 1818 la sorpresa de Cancha Rayada, donde el ejército unido bajo las órdenes de San Martín fue derrotado cuando realizaba una maniobra nocturna para evitar un inminente ataque. En la oscuridad se generó una gran confusión, ya que tanto realistas como patriotas equivocaron sus posiciones, aquellos por desconocer el traslado de tropas ordenado por San Martín, y éstos por no haberlo completado. Los españoles perdieron 300 hombres, pero quedaron dueños del campo y capturaron el parque, fusiles y 26 cañones (lo que levantó mucho la moral de sus tropas). Los patriotas tuvieron 120 bajas, pero la división a cargo de Las Heras emprendió una retirada ordenada sustrayéndose a la lucha. Así se pudo encolumnar y salvar sus efectivos y su parque de artillería.
La desmoralización hizo su esperado efecto en Santiago, y muchos patriotas escribieron a Osorio pidiendo clemencia, mientras otros huían (entre ellos Bernardo de Monteagudo). Pero San Martín no se dio por vencido, y pronto estaba listo para luchar nuevamente, especialmente gracias a fray Luis Beltrán, que en pocos días fabricó decenas de miles de balas. San Martín esperó a Osorio en los llanos del río Maipo.
El 5 de abril se vuelven a enfrentar en la batalla de Maipú. Esta batalla se desarrolló en tres etapas. Primero, San Martín decidió desplazar a las fuerzas patriotas linealmente, para atacar a los realistas alineados en la parte alta de una lomada. Formaron un triángulo para atacar con la caballería, la artillería y la caballería chilena y patriota por el sur. Osorio impulsó sus fuerzas por la derecha, pero la izquierda cedió por completo. El ejército realista debió retroceder en desorden, los granaderos persiguieron al galope a las últimas fracciones que se retiraban. El adversario dejaba en el campo de batalla 2.000 cadáveres, cerca de 2.500 prisioneros, todo su armamento y material de guerra. El brigadier O’Higgins, herido en Cancha Rayada no participó de la batalla pero se hizo presente una vez finalizada la lucha, montado en su caballo, para abrazar a San Martín y llamarlo "Salvador de Chile". Muchos han relatado esta escena con honda emoción. La victoria de Maipú pasa a la historia como una gran batalla a partir de una maniobra extraordinaria. El parte de la victoria dice así: «Acabamos de ganar completamente la acción. Nuestra caballería los persigue hasta concluirlos. La patria es libre, abril de 1818. San Martín».
El gobierno de Chile lo premia con una vajilla de plata y 6.000 pesos, pero San Martín rechazó ambos regalos diciendo: «No estamos en tiempos para tanto lujo.
Con la batalla de Maipú se obtiene definitivamente la victoria sobre las tropas realistas asegurando finalmente la independencia de Chile.
Sin embargo, San Martín tuvo opositores locales, como los hermanos Carrera, líderes de un sector opositor a O’Higgins, que comenzaron a conspirar. El complot fue descubierto, Juan José y Luis Carrera fueron arrestados, y José Miguel huyó a la Banda Oriental. Poco antes de Maipú, Juan José y Luis Carrera fueron fusilados en Mendoza por orden del gobernador Toribio de Luzuriaga a instancias de Bernardo de Monteagudo, que poco después volvería a Chile. Desde entonces, José Miguel Carrera intentaría volver a su país para declarar a traidor a O’Higgins, juzgar a San Martín como criminal y fusilar a sus seguidores.

Preparativos para una nueva campaña
Luego de la emancipación chilena San Martín se trasladó a Buenos Aires para obtener del gobierno un empréstito que permitiera costear los gastos de la Expedición Libertadora del Perú. Pueyrredón le prometió 500.000 pesos pero luego hubo dificultades para cumplir la promesa debido a las luchas internas entre Buenos Aires y los caudillos federales. Entonces San Martín renunció a la jefatura del ejército. Ante este hecho, el Directorio envió a San Martín 200.000 pesos, y junto a la ayuda financiera obtenida de O’Higgins, ambos lograron armar una escuadra, prácticamente comprada en Gran Bretaña, al mando de Alexander Cochrane.
El Gobierno de Chile determinó que San Martín sería el comandante en jefe de la expedición, que navegaría bajo bandera chilena. Finalmente San Martín fue designado general en jefe del Ejército de Chile, y general del mismo, siéndole conferido ad honorem el grado de Capitán General del ejército de Chile dos días después de ello. Cuando se disponía a reanudar la campaña al Perú recibió la orden del Directorio de marchar hacia el Litoral Argentino con su ejército para combatir a los federales de Santa Fe y Entre Ríos. San Martín se negó de plano, y ante la insistencia respondió con el silencio. En febrero de 1820, la victoria del Partido Federal provocó la caída del Directorio de las Provincias Unidas, quedando el país sin gobierno central. Esta situación dejó sin respaldo legal su autoridad, por lo que renunció frente a los oficiales argentinos; pero estos, dirigidos por el coronel Enrique Martínez, rechazaron su renuncia.
Finalmente, el 20 de agosto de 1820 partía San Martín junto a la expedición desde Valparaíso hacia el Perú. La expedición estaba constituida por alrededor de 4.500 hombres, pertenecientes al Ejército libertador de los Andes y al Ejército de Chile, de los cuales 1.600 eran marinos. Se embarcaron en ocho navíos de guerra y dieciséis transportes. No se puede especificar a ciencia cierta cuantos soldados argentinos y cuantos chilenos conformaban la expedición y que numero prevaleció pero la mayor parte de los oficiales eran argentinos y los jefes navales de orígenes varios, siendo de destacar los británicos entre quienes se encontraba Cochrane, franceses como Hipólito Bouchard y argentinos como Manuel Blanco Encalada.

Independencia y Protectorado del Perú


El 8 de septiembre, el ejército al mando de San Martín desembarcó en la playa de Paracas, cerca del puerto de Pisco haciendo retroceder al ejército realista, que se repliega a la zona de Sierra.
El virrey Pezuela, jefe del ejército realista, tenía bajo su mando a unos 20.000 soldados, distribuidos por todo el virreinato, de los cuales la mayor parte defendía Lima; tratando de ganar tiempo para reunir a todos los soldados, plantea una salida diplomática al conflicto, que finalmente no llegó a ningún acuerdo aceptable para San Martín. Éste envía inmediatamente una división al mando del general Juan Antonio Álvarez de Arenales hacia Lima, por la ruta de la sierra, para propiciar la insurrección de las poblaciones a lo largo de su trayecto. San Martín sigue con la flota y en los primeros días de noviembre desembarca en la localidad de Huacho, donde fortifica su posición e inicia su estrategia para sitiar definitivamente Lima.
El 29 de enero de 1821 se sublevan altos oficiales realistas contra el virrey Pezuela, quien es derrocado y sustituido por el general José de La Serna, que será nombrado virrey del Perú por la corona. El nuevo virrey propone a San Martín nuevas negociaciones diplomáticas, las cuales finalmente fracasan debido a que la propuesta definitiva del general era la independencia del Perú. El sitio de Lima se prolongó por algunos meses y en el mes de marzo arribó al Perú el capitán Manuel Abreu, enviado por el rey de España como emisario pacificador, sin ninguna consecuencia favorable para los independentistas. San Martín decide iniciar una nueva estrategia y envía dos ejércitos, uno al mando del general Guillermo Miller, para desembarcar en las costas del sur y otra al mando del general Arenales, hacia la sierra.
San Martín deja Huacho y desembarca en Ancón, estrechando el cerco a Lima. A la vez, inicia negociaciones de paz, que se realizan en la hacienda de Punchauca, cerca de Lima, a fines de abril, mediante sus delegados Guido, García del Río y José Ignacio de la Rosa y los del virrey La Serna, Abreu, Manuel de Llano y Mariano Galdiano. Las negociaciones fracasan nuevamente. El alzamiento del regimiento realista Numancia -integrado por venezolanos- a favor de la independencia, le abre las puertas de Lima a San Martín, obligando a La Serna a abandonar la ciudad el 5 de julio, internándose en la sierra.

Gobierno en Perú

San Martín ocupa Lima y reúne al Cabildo Abierto el 15 de julio. El día 28 San Martín declara la independencia y es nombrado Protector del Perú con autoridad civil y militar. Ese mismo año fundó la Biblioteca Nacional del Perú a la cual donó su colección personal de libros y creó la Orden del Sol, actualmente llamada Orden El Sol del Perú. Gobierna el Perú desde el 3 de agosto de 1821 hasta el 20 de septiembre de 1822.
Durante su protectorado recibe una carta del general Antonio José de Sucre, lugarteniente de Simón Bolívar, para la campaña en Ecuador en el que reclama al batallón Numancia, unidad formada en Venezuela en 1813 y enviada al Perú en 1816 por Pablo Morillo, compuesta de venezolanos y neogranadinos que deseaban volver a Colombia. San Martín se niega a perder la excelente unidad y en su lugar envía la división de Andrés de Santa Cruz, en su mayoría compuesta por tropas inexpertas, que participan en las batallas de Riobamba y Pichincha. Entre los días 26 y 27 de julio de 1822 se realiza la Entrevista de Guayaquil, donde se reúne con Bolívar, teniendo como tema principal la liberación del Perú, principal baluarte realista en Sudamérica, cediendo a éste la iniciativa y conducción de la campaña libertadora. Poco después decide retirarse de todos los cargos y volver a su país.
He convocado al Congreso para presentar ante él mi renuncia y retirarme a la vida privada con la satisfacción de haber puesto a la causa de la libertad toda la honradez de mi espíritu y la convicción de mi patriotismo. Dios, los hombres y la historia juzgarán mis actos públicos.
José de San Martín (carta a Bolívar. Lima, 10 de septiembre de 1822)

El retiro


Vuelto a Mendoza en enero de 1823, pidió autorización para regresar a Buenos Aires y reencontrarse con su esposa que estaba gravemente enferma. Bernardino Rivadavia, ministro de gobierno del gobernador Martín Rodríguez, se lo negó argumentando que no sería seguro para San Martín volver a la ciudad. Su apoyo a los caudillos del Interior y la desobediencia a una orden que había recibido del gobierno de reprimir a los federales, le valió que los unitarios quisieran someterlo a juicio.
Al empeorar la salud de su esposa, decidió viajar a Buenos Aires. Al llegar, su mujer ya había fallecido el 3 de agosto de 1823. La lápida de su sepultura, que puede leerse en el Cementerio de la Recoleta, reza: «Aquí yace Remedios de Escalada, esposa y amiga del general San Martín».
Al llegar a Buenos Aires se le acusó de haberse convertido en un conspirador. Desalentado por las luchas internas entre unitarios y federales decidió marcharse del país con su hija, quien había estado al cuidado de su abuela. El 10 de febrero de 1824 partió hacia el puerto de El Havre (Francia). Tenía 45 años y era generalísimo del Perú, capitán general de la República de Chile y general de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Luego de un breve período en Escocia, se instalaron en Bruselas y poco después en París. Su única obsesión era la educación de su hija Mercedes. En 1825 redactó las Máximas para Merceditas, donde sintetizaba sus ideales educativos.
Ofreció sus servicios a las autoridades argentinas con motivo de la guerra con Brasil, sólo después de la renuncia de su despreciado enemigo Rivadavia a la presidencia; pero la guerra ya había prácticamente terminado.
En marzo de 1829 intentó regresar a Buenos Aires, al saber que había vuelto a estallar la guerra civil, permaneció a bordo de incógnito, aunque fue descubierto. Su antiguo subordinado, el general Juan Lavalle, había derrocado y fusilado al gobernador Manuel Dorrego, pero ante la imposibilidad de vencer en la contienda, ofreció a San Martín, la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, pero éste juzgó que la situación a que había llevado el enfrentamiento sólo se resolvería por la destrucción de uno de los dos partidos. Respondió a Lavalle que: «el general San Martín jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos». Posteriormente se trasladó a Montevideo, donde permaneció tres meses, para finalmente volver a Europa.
Durante los años que duró su exilio, San Martín mantuvo contacto con sus amigos en Buenos Aires, tratando de interiorizarse de lo que sucedía en su país. En 1831 se radicó en Francia, en una finca de campo cercana a París. Por esos años tiene lugar su afortunado encuentro con su antiguo compañero de armas en el ejército español, Alejandro Aguado, marqués de las Marismas del Guadalquivir, quien, convertido en un exitoso banquero, designó a San Martín tutor de sus hijos, con una generosa paga. Tres años más tarde y gracias al dinero ahorrado trabajando con su amigo y gracias a la venta de las fincas con que lo habían premiado el gobierno de Mendoza y el de Perú, se mudó a una casa que compró en Grand Bourg.
Recibió la visita de varios personajes americanos, en general jóvenes románticos y liberales, exiliados de su país, como Juan Bautista Alberdi (en 1843) y Domingo Faustino Sarmiento (entre 1845 y 1848), que viajó a Europa por encargo del gobierno de Chile y se encontró con San Martín en Grand Bourg en varias oportunidades. Hasta sus últimos años mantuvo correspondencia con su gran amigo Tomás Guido, quien lo mantenía informado sobre la situación política en América.

Testamento y muerte

Fechó su testamento ológrafo en París el 23 de enero de 1844, dejando como única heredera a su hija Mercedes de San Martín, casada con Mariano Balcarce que ejercía como embajador argentino en París.
Entre sus cláusulas establecía:
Que Mercedes otorgue a su tía María Elena una pensión hasta su fallecimiento.
Que a la muerte de María Elena le otorgue una pensión a la hija de ésta, Petronila.
Que su sable corvo favorito, el de las batallas de Chacabuco y Maipú, fuera entregado al gobernador porteño Juan Manuel de Rosas, «como una prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla».
Prohibió la realización de funerales y de acompañamientos hasta el cementerio, «pero sí desearía que mi corazón fuese sepultado en Buenos Aires».
Declaraba como su primer título el de generalísimo del Ejército del Perú.
En marzo de 1848, al estallar la revolución de ese año en París, se traslada a la ciudad costera de Boulogne-sur-Mer, estableciéndose en una habitación alquilada. Allí falleció a la edad de 72 años, a las tres de la tarde del 17 de agosto de 1850, en compañía de su hija Mercedes y de su yerno. Según cuenta la leyenda, el reloj de la casa dejó de funcionar a esa hora y aún sigue marcando las 3 en punto. Casualmente, en el mismo país donde murió San Martín, Francia, moría Honoré de Balzac, un día después.

Sus restos

En 1861 sus restos fueron trasladados a la bóveda de la familia González Balcarce, ubicada en el cementerio de Brunoy, Francia. Luego hubo varios intentos de repatriarlos. Durante la presidencia de Nicolás Avellaneda se creó la «Comisión encargada de la repatriación de los restos del Libertador», hecho que finalmente se produjo el 28 de mayo de 1880.
Una teoría sostiene que la Iglesia Católica se habría opuesto a que se depositaran sus restos en la Catedral de la ciudad de Buenos Aires, frente a la Plaza de Mayo, que es donde descansan actualmente. Según la versión, la Iglesia Católica, apoyándose en los cánones apostólicos romanos y en virtud de la supuesta filiación masónica del general San Martín no podría consentir la petición, pues la Iglesia sancionaba la pertenencia a la masonería con la excomunión. Por este motivo no podría ser alojado en un templo consagrado. Tras largas negociaciones se habría alcanzado un acuerdo, en virtud del cual el féretro descansa actualmente en un mausoleo fuera de la planta principal de la catedral, e inclinado con su cabeza hacia abajo. Se cree que esta posición es un símbolo de la supuesta condena infernal a la que —según la Iglesia— estarían expuestos los masones. Esta teoría ha sido negada por importantes autoridades sobre el tema, tal es el caso de Jorge Estol, presidente del Instituto Sanmartiniano, que al respecto de la inclinación que presenta el cajón ha dicho que: «El espacio fue construido con menor espacio al que correspondía y cuando llegó el ataúd desde Francia, que tenía doble cobertura, no pudo ser acostado totalmente por un simple error de cálculo». Esto explica la posición inclinada, pero no explica por qué se colocaron los pies de San Martín hacia arriba, y la cabeza hacia abajo.
Reconocido como libertador de tres naciones, los americanos recuerdan de él, lo que está escrito en su tumba: «Triunfó en San Lorenzo, afirmó la Independencia Argentina, pasó los Andes, llevó su bandera emancipadora a Chile, al Perú y al Ecuador».

Las «Máximas para mi hija»

San Martín escribió una lista de consejos para su hija Merceditas:

Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: “Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos”.
Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
Inspirarle una gran confianza y amistad, pero unida al respeto.
Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.
Respeto sobre la propiedad ajena.
Acostumbrarla a guardar un secreto.
Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
Dulzura con los criados, pobres y viejos.
Que hable poco y lo preciso.
Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
Amor al aseo y desprecio al lujo.
Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.


lunes, 3 de enero de 2011

Dilma Rousseff

Dilma Rousseff

Dilma Vana Rousseff (n. Belo Horizonte, 14 de diciembre de 1947) es una economista, política y actual presidenta de Brasil.
Miembro del Partido de los Trabajadores (PT), en 2005 fue nombrada Jefe del Gabinete de la Presidencia de la República por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, convirtiéndose en la primera mujer en asumir el cargo.
Se impuso al opositor José Serra en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2010, con el 56% de los votos. Asumió el cargo el 1 de enero de 2011, siendo la primera mujer en dirigir Brasil.

Biografía

Dilma Rousseff es hija de Dilma Jane Coimbra Silva y del empresario y abogado búlgaro Pedro Rousseff (en búlgaro Петър Русев/Pétar Rusév), miembro activo del Movimiento Comunista Búlgaro que tuvo que migrar a Francia por razones políticas en 1929, donde vivió hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente se mudó a Argentina y finalmente a Brasil. Integró el movimiento de resistencia contra la Dictadura Brasileña de los años '60, actuando primero en la organización de izquierda Política Operária y posteriormente en uno de los más importantes grupos guerrilleros de la época, “Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares”. Fue detenida en 1970, siendo condenada por un tribunal militar sin ningún tipo de garantías legales, estuvo presa durante 3 años de 1970 a 1973, durante los que fue torturada. Al ser detenida se le llamó la “Juana de Arco de la guerrilla”, debido a su gran importancia dentro de la organización, siendo uno de los “cerebros” de ésta y contando con mucha información. En diciembre del 2006, la Comisión Especial de Reparación de la Oficina de Derechos Humanos del Estado de Rio de Janeiro aprobó la solicitud de indemnización de Rousseff.
A finales de los años '70 se casó con otro de los integrantes del movimiento guerrillero, Carlos Franklin Paixão de Araújo, con quien tuvo su única hija, y se estableció en Rio Grande do Sul. En 1977, se graduó en la Escuela de Ciencias Económicas de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul. Mientras tanto, participaba en la reestructuración del Partido Trabajador Brasileño, que luego pasaría a llamarse Partido Democrático Laborista.
Durante el gobierno de Alceu Collares en Rio Grande do Sul, entre 1991 y 1995, fue nombrada secretaria de Energía. En 1998, Olivio Dutra, miembro del Partido de los Trabajadores, ganó las elecciones estatales con el apoyo de Partido Democrático Trabajador y Rousseff regresó a su puesto. En 1999, la coalición se rompió y el Partido Democrático Laborista pidió a sus miembros que dejaran sus cargos; frente a esto, Rousseff dejó el partido y se integró al Partido de los Trabajadores, continuando en el gobierno.
En enero del 2003, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva nombró a Rousseff Ministra de Energía, cargo de gran importancia que ocupó durante dos años hasta el 21 de junio del 2005, día en que fue nombrada Jefa del Estado Mayor de Brasil (un cargo equivalente a jefa de Gabinete), después de que su antecesor José Dirceu renunciara ante los medios de comunicación por acusaciones de corrupción.
El 26 de abril de 2009 anunció que tres semanas antes se le había detectado un cáncer linfático y que tendrá que someterse a un tratamiento de quimioterapia, aunque afirmó que no disminuiría su ritmo de trabajo. Añadió que ya se le había extirpado un tumor, y que, dado el tamaño y la situación, tiene un alto porcentaje de curación.
Rousseff es también presidenta del consejo de directores de la empresa estatal petrolera brasileña Petrobras, y fue la elegida del presidente para ser su sucesora como candidata presidencial por el PT en las elecciones del 2010, a pesar de que sería la primera vez que Rouseff se presentara a una elección.
El 31 de octubre de 2010 en la segunda ronda de las elecciones fue elegida para convertirse en la primera mujer presidenta de Brasil, al derrotar al socialdemócrata José Serra.




miércoles, 29 de diciembre de 2010

FELIZ 2011 COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS!


Se va el 2010! Un año muy importante para todos nosotros, muy triste ya que nos golpeó fuertemente con la partida insustituible de nuestro líder. Pero como lo venimos sosteniendo hace 2 meses, Néstor sigue vivo en nuestros corazones.
En este 2011 que llega debemos estar más unidos que nunca porque Uds. lo han dicho, Néstor con Perón y Evita y el Pueblo con Cristina.
Esa unión que permitirá forjar la patria que todos soñamos, la patria justa, soberana e inclusiva. Mucha suerte compañeros y a no aflojar en la lucha que todos enarbolamos junto a nuestra querida Cristina!

Cuando suenen las doce campanadas, cierren los ojos y pidan un deseo al Año Nuevo, a esa hora nosotros haremos lo mismo. Nuestro deseo: ¡Que el de Uds. Compañeros se haga realidad! Feliz año nuevo 2011.

Mesa de Trabajo PJ Digital Concordia.



Jorge Cabezas (Sec. Gral. PJ Digital ER), Daniel De León (Coord. PJ Digital Concordia), Amalia Delduca, Lucas Sastre, Carlos Freire, Liliana Zampa, Mariela Medina, Walter Delzart, Ana Pelizari, Javier Rubel, Pablo Benitti, Alejandra Dirié, Vicente Salzman, Juan Roude, Hugo Galarza, Alan Romero, Luisa Amengual, Guillermo Pesce, Daniel Noir, Andrea Rutigliano, Sergio Noir, Juan José De León, Jacqueline Medina.

lunes, 27 de diciembre de 2010

FIDEL CASTRO


Fidel Alejandro Castro Ruz (Birán, 13 de agosto de 1926) es un político cubano. Fue mandatario de su país, con los cargos de Primer Ministro (1959-1976) y Presidente (1976-2008); y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (19561 -2008). Actualmente sigue siendo Primer Secretario del Partido Comunista y diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular por Santiago de Cuba (desde 1976). Es abogado, doctor en Derecho Civil y licenciado en Derecho Diplomático.
Fidel Castro se inició en la vida pública como político opositor y destacó especialmente tras el asalto al cuartel Moncada en 1953, por el que fue condenado a prisión. Tras ser indultado gracias a la presión de la opinión pública, se exilió en México, donde planeó la invasión guerrillera de 1956. Llegó al poder tras encabezar la Revolución Cubana, que triunfó el 1 de enero de 1959, derrocando a la dictadura de Fulgencio Batista. Fue nombrado Primer Ministro el 27 de febrero del mismo año por el Presidente Manuel Urrutia. Lideró en 1961 la adopción del marxismo por el gobierno revolucionario, estableciendo el primer Estado socialista de América. Tras la reforma constitucional de 1976, fue electo presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. Desde la fundación del Partido Comunista en 1965, ha sido su Primer Secretario.
El 19 de febrero de 2008, en una carta publicada en el diario Granma, anunció que no se presentaría ni aceptaría el puesto de presidente y comandante en la reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular del 24 de febrero del mismo año.
En el ámbito internacional, inicialmente trató de establecer buenas relaciones con los Estados Unidos; entabló, luego, estrechos lazos con la URSS. Después de una serie de expropiaciones a propietarios estadounidenses, los desencuentros con los EUA desembocaron en el embargo económico contra Cuba. Desde entonces, su relación con la superpotencia ha sido abiertamente antagónica, lo que quedó confirmado tras la fracasada invasión de Bahía de Cochinos en 1961.
Debido a su larga gestión y a las características controvertidas de sus políticas, se ha generado un polémico e intenso debate entre opositores y partidarios sobre su gobierno: desde calificarlo como una dictadura hasta considerarlo la expresión de la voluntad del pueblo cubano.

Infancia y juventud

Castro nació en el poblado de Birán, en Mayarí, un municipio de la antigua provincia de Oriente en 1926, como hijo natural de un emigrado gallego, Ángel Castro Argiz, casado en segundas nupcias años después5 con Lina Ruz González, descendiente de canarios. Contaba ocho años y medio Fidel cuando fue bautizado, y hasta después de 1940 su padre no obtuvo el divorcio de su primera esposa, María Luisa Argota, y pudo contraer nuevas nupcias con Lina Ruz. Ambos eran analfabetos, aunque los dos aprendieron a leer en su madurez. Su padre, de origen humilde, eventualmente alcanzaría una sólida posición económica. Con cuatro años comenzó a estudiar en una pequeña escuela en Birán. A causa de su destacada inteligencia, sus padres decidieron enviarlo a Santiago de Cuba a la edad de 6 años, junto con su hermana Angelita, al cuidado de la que había sido su profesora en Birán. A pesar de la situación económica de su familia en el año 1932, Castro experimentó el hambre, ya que la institutriz que lo cuidaba empleaba su asignación para mantener a toda su familia, en un periodo de especial dureza económica en el país.
En 1934 ingresó en el colegio lasaliano de Santiago. En septiembre de 1939 se inscribiría en el Colegio de Dolores, de los jesuítas, también en Santiago de Cuba. En 1942 ingresó al colegio Belén de La Habana, donde fue seleccionado mejor deportista del curso 1943-1944. Finalizó el bachillerato en junio de 1945, junto al que sería su cuñado, Rafael Diaz-Balart, su mejor amigo de entonces y después acérrimo enemigo.

Universidad e inicios de la vida política
Ingresó en la Universidad de La Habana el 4 de septiembre de 1945. En estos primeros años, su vida académica estuvo caracterizada por su ausencia casi total de las aulas. A partir del tercer año, Castro se dedicó con especial intensidad a su labor académica, matriculándose por libre, y llegando a matricularse de tres carreras (derecho, derecho diplomático y ciencias sociales) con la intención de obtener una beca para estudiar en Europa o EE. UU.
Fue durante el periodo universitario cuando tuvo acceso a algunas obras literarias que, según él, le permitieron alcanzar una cierta madurez política. Sus primeros pasos en la política fueron en el ámbito estrictamente universitario. Fue elegido delegado de curso y llegó a recibir amenazas de muerte al enfrentarse a un candidato de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) apoyado por el gobierno de Ramón Grau San Martín.
En 1947, con 21 años, como presidente del Comité Pro Democracia Dominicana de la FEU, promovió acciones para reclamar la destitución del dictador dominicano Rafael Trujillo, y formó parte de la Invasión de Cayo Confites, con el objetivo de derrocarlo. Al ser interceptados en la Bahía de Nipe al intentar alcanzar suelo dominicano, se lanza al agua y escapa a nado hasta Cayo Saetía.
En 1948 fue enviado a Colombia como delegado de la FEU a la IX Conferencia Interamericana; estaba citado para encontrarse con el candidato a presidente Jorge Eliécer Gaitán la misma tarde en que éste fue asesinado (fue el llamado «Bogotazo»).
A su regreso a Cuba, contraería matrimonio con Mirta Díaz-Balart, una estudiante de filosofía de una acomodada familia habanera. Realizan su viaje de bodas a Nueva York, residiendo en el 156 West, 82th Street en Manhattan. Castro está tentado de inscribirse en la Universidad Harvard para terminar sus estudios. De este matrimonio nacerá su primer hijo, Fidel Félix Castro Díaz-Balart.
En 1950 obtuvo su diploma en leyes. En 1951, se suicidó Eduardo Chibás, líder del Partido Ortodoxo, con el que Castro había simpatizado desde sus años universitarios. En junio de 1952 se presentó por este partido como independiente, por una circunscripción de La Habana, como candidato al Parlamento, pero el golpe de estado del general Fulgencio Batista derrocó al gobierno de Carlos Prío Socarrás y anuló las elecciones. El golpe —reconocido por el gobierno estadounidense— provocó la desazón de Castro, quien utilizaría sus contactos con la Juventud del Partido Ortodoxo para aglutinar a un grupo de jóvenes que protagonizarían en el futuro el asalto al Cuartel Moncada.

El enfrentamiento con Batista
En marzo de 1952, Fidel Castro denunció a Batista ante un Tribunal de Urgencia por violar la constitución. En ella exponía que los delitos cometidos eran competencia de aquel tribunal y sobre la posible actuación de éste argumentó:
Evidenciará si es que sigue funcionando con plenitud de facultades, si es que no se ve imposibilitado por la fuerza, si es que no ha sido abolido también el cuartelazo. (...) Si existen tribunales, Batista debe ser castigado, y si Batista no es castigado (...) ¿Cómo podrá después este tribunal juzgar a un ciudadano cualquiera por sedición o rebeldía contra este régimen ilegal producto de la traición impune?
Los tribunales rechazaron la demanda, por lo que Castro entendió que se legitimaba la lucha armada como única vía posible para derrocar la dictadura.

Asalto los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes
Ante la convicción de que la única salida era la lucha revolucionaria (influido ya entonces por las ideas de Marx, Lenin y Martí), Castro participó de la elaboración de un ataque armado contra los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo (como avanzada para combatir el contraataque), ambos en la provincia de Oriente el 26 de julio de 1953.
El intento de tomar el Cuartel Moncada se basaba en que, por sus características (un importante valor estratégico por su posición; agrupaba al menos 3000 armas; además de encontrarse en una zona activamente opuesta al golpe dado por Batista), podría propiciar un levantamiento popular armado, llamar al pueblo a la huelga general desde la radio y aprovechar las cualidades del terreno (rodeado de montañas y cerca del mar) pudieran posibilitar el desarrollo de la lucha armada.


Fidel Castro detenido tras el fracaso del asalto al cuartel Moncada.
La táctica ideada consistía en llegar armados y disfrazados de sargentos (con la única diferencia del calzado para poder reconocerse entre ellos). Una vez dentro, emplear el valor simbólico de la «Rebelión de los Sargentos» (movimiento militar que en 1933 derrocó al presidente Machado) para contactar con las demás guarniciones y animarlos al levantamiento. Si la rebelión no recibiera apoyo, la idea era escapar a las montañas y armar al pueblo para continuar la lucha. Antes de salir, Castro pronunció el siguiente discurso:

Compañeros: podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡libertad o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. Aún están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse por falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por última necesidad.

El ataque sería realizado por tres grupos: uno dirigido por Abel Santamaría (que debía tomar el Hospital Civil), otro dirigido por Raúl Castro (hermano de Fidel, que debía tomar el Palacio de Justicia) y el grupo principal dirigido por Fidel Castro (que debía tomar la jefatura del cuartel). El intento fracasó —entre otros factores— porque se perdió el factor sorpresa a partir de una posta que el regimiento en el cuartel agregó a causa de la celebración de los carnavales en la ciudad. A pesar de contar con el apoyo de algunos ciudadanos que trataron de camuflarlos, muchos fueron atrapados, aunque Castro consiguió escapar con algunos hombres a la Sierra Maestra.
Tras varios días caminando, deciden entrar en una pequeña casa en la sierrra, siendo sorprendidos mientras dormían. Castro, salva la vida gracias al sargento que lo detuvo, que al entregarlo exigió que no fuese torturado.
Según el grupo de Castro, sólo 6 guerrilleros resultaron muertos en el combate, y acusaban al ejército de Batista de torturar y ejecutar a más de ochenta atacantes (de los 160 que integraban el grupo original, en el que había dos mujeres). Fidel Castro fue hecho prisionero, juzgado y sentenciado a quince años de prisión. En el alegato final del juicio, Fidel Castro pronunció un discurso de autodefensa. Posteriormente Castro escribió «La historia me absolverá», en el que defendió sus acciones y explicó sus puntos de vista políticos.
Tras 22 meses de prisión fue liberado durante la amnistía general de mayo de 1955. Meses después se exilió a Estados Unidos y finalmente a México.

La lucha revolucionaria


Tras financiarse mediante ayudas particulares, especialmente con el dinero que le proporcionó Aureliano Sánchez Arango, ex-ministro de Prío, regresó a Cuba con otros 82 miembros del denominado Movimiento 26 de Julio el 2 de diciembre de 1956 a bordo del yate Granma con la intención de invadir la isla. El desembarco debía ejecutarse de forma sincronizada con un grupo de miembros de la organización, encabezado por Frank País, que tratase de tomar Santiago de Cuba.
Sin embargo, la acción fracasa al retrasarse dos días el desembarco. Ya alertado, el ejército se despliega en la zona a la espera de los expedicionarios. A los pocos días del desembarque son sorprendidos en Alegría del Pío. Los pocos sobrevivientes (entre ellos, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro, Juan Almeida y Camilo Cienfuegos) se retiraron a la Sierra Maestra, desde donde comenzaron una guerra de guerrillas contra el gobierno de Batista.
Los revolucionarios llegaron a contar con más de 800 combatientes con los que comenzaron la invasión a escala nacional (frente a los más de 70.000 combatientes de Batista), aunque la carencia de armas fue un condicionante fundamental. Castro, comandante de la expedición, fue nombrando progresivamente como comandantes al Che, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Almeida y algunos otros, ocupando él desde aquella época la graduación de «comandante jefe» (lo que evolucionó hasta «comandante en jefe»).
El gobierno llegó a publicar la muerte de Castro. Los guerrilleros consiguieron desmentirlo gracias a la entrevista realizada por Herbert Matthews, corresponsal del diario New York Times. También denunció el grupo la colaboración de los EE. UU. con el gobierno de Batista, facilitándole armas.
En el año 1957, Fidel Castro firmó el Manifiesto de la Sierra Maestra en el que se comprometió a «celebrar elecciones generales para todos los cargos del Estado, las provincias y los municipios en el término de un año bajo las normas de la Constitución del 40 y el Código Electoral del 43 y entregarle el poder inmediatamente al candidato que resulte electo» en el evento de que su movimiento llegase al poder. Después del triunfo de la revolución, el gobierno de Fidel descartaría esa promesa.
El 24 de mayo de 1958 Batista envió diecisiete batallones contra los rebeldes en la Operación Verano, pero los revolucionarios encadenaron una serie de sorprendentes victorias. El 28 de diciembre, con 300 hombres, el Che inicia la batalla de Santa Clara, donde consiguen descarrilar un tren blindado cargado de armas que se dirigía a la capital, a pesar de que el gobierno había colocado en la ciudad a unos 3000 hombres. Consiguieron, en algunos casos, deserciones y rendiciones masivas de las tropas de Batista.
El 28 de diciembre, el general Eulogio Cantillo negocia con los rebeldes un posible apoyo del ejército mediante un golpe de Estado. Castro se niega, principalmente porque pensaba que el golpe sólo era un intento de Batista de facilitar su huida. Sin embargo, dos días después se produce el golpe, y Batista huye. Castro, desde Santiago de Cuba, ordena no detener los combates. También animan a la población a secundar una huelga general. La mañana siguiente, Fidel se reúne con el general Rego Rubido, quien entrega el Cuartel Moncada.
Ese 1 de enero de 1959 se proclama el triunfo de la revolución, y Castro da un discurso desde el balcón del ayuntamiento de Santiago de Cuba en el que dijo:

Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad al poder, no será como en el 95, que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto, que intervinieron a última hora y después ni siquiera dejaron entrar a Calixto García, que había peleado durante treinta años, no lo dejaron entrar en Santiago de Cuba. No será como en el 33, que cuando el pueblo empezó a creer que una Revolución se estaba haciendo, vino el señor Batista, traicionó la Revolución, se apoderó del poder e instauró una dictadura por once años. No será como en el 44, año en el que las multitudes se enardecieron creyendo que al fin el pueblo había llegado al poder y los que llegaron al poder fueron los ladrones. Ni ladrones, ni traidores ni intervencionistas, esta vez sí que es la Revolución.

Fidel Castro hace su entrada triunfal en La Habana el 8 de enero, donde dice:

La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil. Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo.

Fidel Castro y Che Guevara

Gobierno
Fidel Castro fue nombrado primer ministro el 16 de febrero de 1959 y electo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba el 3 de diciembre de 1976, cargos que ocupó hasta el 24 de febrero de 2008. Actualmente es Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba.

Llegada al poder
Tras el triunfo revolucionario, el nuevo presidente del país, Manuel Urrutia designa al liberal José Miró Cardona como primer ministro el 5 de enero de 1959, al frente de un gobierno de transición, de corte moderado y composición heterogénea, que aspiraba a agrupar a los distintos grupos políticos del país (con presencia de ministros del Movimiento 26 de Julio). EE. UU. reconoce este gobierno dos días después. Urrutia nombra a Fidel Castro Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, y le encomienda la tarea de reorganizar los institutos armados de la República.
Según Castro, su principal objetivo era desarrollar aquellas medidas que pretendían aplicar si el asalto al Cuartel Moncada hubiera fructificado (entre las que se reflejaban la reforma agraria, la reinstauración de la Constitución de 1940, la confiscación de los bienes usurpados durante la dictadura o la participación de los obreros en los beneficios de sus empresas).
Desde los primeros días se comienzan a juzgar en «tribunales revolucionarios» a militares y colaboradores de la dictadura, llegándose a condenar a algunos de los acusados a la pena de muerte. Ante las duras críticas por parte de los medios de comunicación internacionales, que acusaba a estos tribunales, entre otras cosas, de condenar por motivos políticos, surge la llamada Operación Verdad, que constaba de dos actos fundamentales (junto a la creación de la agencia cubana de noticias Prensa Latina): una concentración de alrededor de un millón de ciudadanos en apoyo a las medidas, con la presencia de 380 periodistas de EE. UU. y Latinoamérica el día 21 de enero de 1959 ante el Palacio Presidencial de la Habana, y la celebración de una rueda de prensa al día siguiente en el hotel Habana Riviera para que la prensa internacional plantease preguntas a Castro. Posteriormente, el propio Castro criticó estos juicios en cuanto a las formas empleadas ya que algunos juicios se celebraron en estadios multitudinarios y algunos fueron televisados. En su discurso del acto del día 21, Fidel propone por primera vez a su hermano Raúl para que le suceda en su cargo si a él le ocurriese algo.
El 23 de enero de 1959 viaja a la capital de Venezuela, donde realiza un discurso en el acto central de conmemoración del primer aniversario del derrocamiento de Pérez Jiménez, en la Plaza Área del Silencio.
Al día siguiente es recibido en el congreso venezolano. También visita la Universidad Central (con la presencia del poeta chileno Pablo Neruda). El día 24 se reúne con el recién elegido presidente Rómulo Betancourt.
El 7 de febrero de 1959, el Gobierno promulga la Ley Fundamental de la República, que mantiene vigente ciertos de los postulados básicos de la constitución de 1940. El 13 de febrero, ante las fricciones que se producían en el interior del Gobierno, varios ministros, argumentando lo insostenible de la situación, proponen a Castro la posibilidad de asumir la responsabilidad de Primer Ministro. El 16 de febrero, Castro fue nombrado en ese cargo por el presidente Urrutia.
Entre el 15 y el 27 de abril realiza un viaje de buena voluntad a los EE. UU. en visita no oficial, a invitación de la Asociación Americana de Editores de Periódicos. No obstante, el 19 de abril se entrevista con el vicepresidente estadounidense Richard Nixon en su despacho del Capitolio (el presidente Eisenhower se excusa por no recibirlo aduciendo una partida de golf). Durante su estancia en la ciudad de Washington realiza diversos homenajes visitando los monumentos a George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y la tumba del soldado desconocido en el Cementerio Nacional de Arlington. Es invitado al Lawrenceville School, en Nueva Jersey, así como a la Universidad de Princeton y a la de Harvard. Llega a Nueva York el día 21 donde se entrevista brevemente con el Secretario General de Naciones Unidas Dag Hammarskjöld, además de realizar un multitudinario mitin en Central Park el día 24. Finaliza su viaje con una visita a Houston (Texas).
El 2 de mayo de 1959 viaja a Buenos Aires (Argentina), donde pronuncia un discurso en el Consejo Económico de los 21 donde propone la creación de un mercado único latinoamericano. También visita brevemente Uruguay, Canadá y Brasil.
El 17 de mayo se decreta la primera Ley de Reforma Agraria, firmada en Sierra Maestra, que confiscó todas las propiedades de más de 420 hectáreas de extensión. De forma simbólica, la primera propiedad expropiada fue la de su propia familia. Además, fundó organismos de nuevo tipo como el Instituto Nacional de Reforma Agraria (del cual fue su primer presidente) e instituciones culturales como la Imprenta Nacional de Cuba (fundada el 31 de marzo) y el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (fundado el 24 de marzo).
A mediados de julio de 1959 dimite del cargo de Primer Ministro argumentando que sus diferencias con el presidente ponían en peligro el proceso revolucionario, lo que motivó una masiva exigencia popular para que se reincorporara al cargo, forzando la renuncia del presidente Urrutia el 17 de julio. El nuevo presidente de la República, Osvaldo Dorticós, lo vuelve a nombrar Primer Ministro el 26 de julio.

Primeras tensiones con Estados Unidos
La aprobación de la primera Ley de Reforma Agraria afectó seriamente intereses de propietarios cubanos y de estadounidenses. Desde finales de octubre de 1959 el presidente estadounidense Dwight Eisenhower aprueba diversas medidas propuestas por el Departamento de Estado y la CIA para emprender acciones encubiertas contra Cuba, que incluyen ataques piratas aéreos y navales, y la promoción y apoyo directo a las organizaciones contrarrevolucionarias dentro de Cuba. También se establece como objetivo la eliminación física de Castro.
El 21 de octubre de 1959, dos aviones que habían despegado desde el aeropuerto de Pompano Beach, en Florida, lanzan octavillas matando a dos adolescentes e hiriendo a otras 45 personas. Uno de los pilotos era Pedro Luis Díaz Lanz, ex-jefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria que había desertado cuatro meses antes. En un discurso ese día afirma desde el Regimiento "Ignacio Agramonte":
Siempre lo mismo, siempre lo mismo. Siempre lo mismo de Díaz-Lanz y de Urrutia. ¿Acusarnos de comunistas para qué? Acusarnos de comunistas para ganarse el halago y para ganarse el apoyo de la reacción, para ganarse el apoyo de cancillerías extranjeras; presentarse acusando a los compañeros más valiosos de esta Revolución de comunistas. Es decir, acusar a la Revolución de lo mismo que la acusan los latifundistas, de lo mismo que la acusan los criminales de guerra, de lo mismo que la acusan los garroteros, de lo mismo que la acusan los especuladores, de lo mismo que la acusan Trujillo y su emisora desde Santo Domingo, de lo mismo que la acusan los grandes monopolios internacionales. Quien se dedique a la innoble y ruin tarea de acusar de comunistas a los compañeros revolucionarios, lo que está haciendo es hacerles el juego a Trujillo, a la reacción nacional, a los grandes intereses internacionales, a los criminales de guerra, a Masferrer, a Batista, a Ventura, a Carratalá y a todos esos criminales.
El 28 de octubre de 1959 muere Camilo Cienfuegos en un accidente aéreo al regresar a la capital desde Camagüey, tras el encarcelamiento del Comandante Huber Matos (jefe del regimiento militar de la provincia) y que había sido acusado de participar en un levantamiento sedicioso.
En febrero de 1960 el viceprimer ministro soviético Anastás Mikoyán visita Cuba y concede un crédito de cien millones de dólares, además de firmar tratados para la compra de azúcar y la venta de petróleo. En esta época recibe la visita de los filósofos franceses Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir.
El 4 de marzo de 1960 se produce en La Habana la explosión del vapor francés "La Coubre", que transportaba armas hacia la isla. El sabotaje provoca, mediante una doble explosión, un saldo de ciento un muertos y más de doscientos heridos. Al día siguiente, en el sepelio de las víctimas, Fidel Castro pronuncia por primera vez la consigna con la que suele finalizar sus discursos:
Y sin inmutarnos por las amenazas, sin inmutarnos por las maniobras, recordando que un día nosotros fuimos 12 hombres solamente y que, comparada aquella fuerza nuestra con la fuerza de la tiranía, nuestra fuerza era tan pequeña y tan insignificante, que nadie habría creído posible resistir; sin embargo, nosotros creíamos que resistíamos entonces, como creemos hoy que resistimos a cualquier agresión. Y no sólo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte. Sólo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria. Y la disyuntiva nuestra sería «patria o muerte».
Palabras pronunciadas por Fidel Castro en las honras fúnebres de las víctimas de la explosión del vapor "La Coubre", el 5 de marzo de 1960
Tras el atentado, el gobierno cubano, que acusa de los hechos a EE. UU., afirma que comprará armas a quien se las venda. El 17 de marzo de 1960, el presidente Eisenhower ordena la preparación de hombres para invadir la isla. El 8 de mayo se reanudan las relaciones diplomáticas con la URSS, interrumpidas por Batista en 1952.
El 29 de junio de 1960, el gobierno cubano confisca las refinerías de Texas Oil Company, Shell y Esso, tras negarse a procesar el petróleo soviético. El 6 de julio, el presidente de EE. UU. decreta rebaja de 700 000 toneladas de azúcar de la cuota cubana en el mercado de ese país. Dos días más tarde, el senado estadounidense faculta al presidente Eisenhower para suspender todo tipo de ayuda a países que confiscaran propiedades estadounidenses. Como reacción, el Consejo de Ministros cubano acuerda otorgar poderes al presidente de la República y al primer ministro para confiscar las propiedades estadounidenses. El 6 de agosto, en el estadio del Cerro (hoy Latinoamericano), Castro anuncia la confiscación de gran número de empresas estadounidenses, incluyendo las refinerías de petróleo, 36 centrales azucareros y las compañías de teléfonos y electricidad.
El 2 de septiembre expone en la Plaza de la Revolución la Primera Declaración de la Habana como respuesta a la censura hecha a Cuba en la reunión de cancilleres de la OEA, en San José de Costa Rica, ante la decisión del Gobierno cubano de establecer relaciones con la Unión Soviética. Supuso el aislamiento diplomático entre Cuba y todos los países miembros, a excepción de México.
El 18 de septiembre viaja a Nueva York para acudir al XV periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. El siguiente día, la dirección del hotel Shelbourne (en el que se alojaba la delegación cubana) notifica a Castro que deben abandonar ese establecimiento. La delegación acepta el ofrecimiento del propietario del Hotel Theresa, en el barrio neoyorquino de Harlem. En él, recibe al presidente soviético Nikita Jrushchov, al presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, al primer ministro indio Jawaharlal Nehru y al dirigente negro Malcolm X. Jrushchov, al ser preguntado sobre si Castro era comunista responde: «No sé si Fidel es comunista, pero yo soy “fidelista”».
El 28 de septiembre, Fidel Castro propone constituir un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria, ante una multitud reunido en la Plaza de la Revolución, creándose así los Comités de Defensa de la Revolución. que tendrían la misión de detectar y denunciar a los enemigos de la Revolución.
El 15 de octubre Castro dispuso la confiscación de la propiedad urbana, medida que afectó a intereses estadounidenses, y cuatro días después Washington respondió prohibiendo las exportaciones a la isla, salvo ciertos alimentos, medicinas y suministros médicos. Al embargo se añadió el boicot total cuando el 16 de diciembre Eisenhower redujo a cero la cuota azucarera. Finalmente, el 3 de enero de 1961 EE. UU. rompió las relaciones diplomáticas con Cuba.

Invasión de Bahía de Cochinos
En enero de 1961 comienza el mandato presidencial de John Fitzgerald Kennedy, que hereda de la administración anterior los planes de invasión. En este mes, en Cuba se inicia la Campaña Nacional de Alfabetización, que aspiraba a erradicar el analfabetismo, que afectaba a cerca de un millón de personas en Cuba.
El 15 de abril ocho aviones estadounidenses A-26 Invader (con insignias cubanas) bombardean los aeropuertos militares de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el Antonio Maceo de Santiago de Cuba. El día siguiente, en el sepelio por las víctimas del bombardeo, Fidel define como socialista el proceso revolucionario y, ante la inminencia de la invasión, afirma:
Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!
Discurso pronunciado por Fidel Castro el 16 de abril de 1961, en las honras fúnebres de las víctimas del bombardeo del día anterior.
Hasta el momento, la ideología de Castro había llegado a ser calificada de «enigma» por los servicios de inteligencia estadounidenses. En una comparecencia en el Congreso en diciembre de 1959, el director adjunto de la CIA afirmó: «Sabemos que los comunistas consideran a Castro un representante de la burguesía». El propio Castro había negado repetidamente cualquier acercamiento a las ideas comunistas, a pesar de haber sido fuertemente influido por Marx, Engels y Lenin durante sus años de universidad. Según él, esto se debió a razones de oportunidad (entre otros factores, por el fuerte anticomunismo arraigado en la sociedad cubana hasta la época y porque podría ser causa de enfrentamiento con los EE. UU.).
La madrugada del 17 de abril desembarcan en Playa Girón y Playa Larga (en la Bahía de Cochinos) una expedición de alrededor de 1500 hombres de la denominada «brigada 2506» escoltados por sus buques y ante escasa resistencia. Horas después paracaidistas son transportados tierra adentro para ampliar la zona invadida. El grupo había sido reclutado entre latinos, mayoritariamente cubanos, y entrenado en Nicaragua por la CIA. La expedición partió desde Guatemala, lo que sirvió a la diplomacia estadounidense para negar cualquier conocimiento del asunto en Naciones Unidas, aunque posteriormente Kennedy reconoció la participación de su gobierno.
El día 18 se produce la contraofensiva de las fuerzas cubanas dirigidas por Fidel Castro desde el propio escenario de los hechos. La invasión fracasa 72 horas después de haber comenzado, apresando a 1197 combatientes que serán juzgados y devueltos a EE. UU., a cambio de una indemnización en medicinas y alimentos (lo que se conoció popularmente como «compotas por mercenarios»).
El 30 de noviembre, Kennedy autoriza la Operación Mangosta, un programa de guerra subversiva, que comprendía acciones de guerra económica, de inteligencia, de guerra psicológica, de apoyo a grupos armados, y de apoyo a organizaciones políticas contrarrevolucionarias.
El 2 de diciembre de 1961, en un mensaje televisado en cadena nacional Fidel anuncia a Cuba y al mundo: "con entera satisfacción y con entera confianza soy marxista-leninista y seré marxista-leninista hasta el último día de mi vida".
El 3 de enero de 1962 es excomulgado por el Papa Juan XXIII, en aplicación del decreto de 1949 de Pío XII que prohibía el apoyo de los católicos a gobiernos comunistas.
El 31 de enero de ese año, en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, celebrada en Punta del Este (Uruguay), se aprobaron una serie de resoluciones por las que se declaraba la incompatibilidad entre el carácter marxista-leninista del gobierno cubano con su pertenencia al Sistema Interamericano. El 4 de febrero, como respuesta a la expulsión de la OEA, Fidel proclama la Segunda Declaración de la Habana en la actual Plaza de la Revolución. El texto, que analiza el efecto del colonialismo y el imperialismo sobre América Latina, acusa a la OEA de ser «un ministerio de colonias yanquis».
El 7 de febrero, EE. UU. impone sobre Cuba un embargo comercial, económico y financiero.

Crisis de los misiles
La URSS apoyó al gobierno revolucionario de Cuba al mando de Fidel Castro, mientras que la operación fracasada de Bahía de Cochinos que dio muestras inequívocas de la oposición de EE.UU. a un gobierno comunista a escasos kilómetros de sus costas. Ante esto, la URSS vio en Cuba la base necesaria para el apoyo a nuevas oleadas revolucionarias pro-soviéticas en países americanos, así como por su cercanía a Florida, una base militar desde donde poder amenazar a los EE.UU. sin que éstos tuvieran tiempo de reacción, igualando así la amenaza que significaba para los soviéticos los misiles estadounidenses emplazados en Turquía, estado fronterizo con la URSS. Por ello, el líder soviético Nikita Jrushchov y su gobierno decidieron asegurar la isla con la instalación de bases de misiles, con capacidad para alcanzar a los EE.UU. y dispuestos para llevar cabezas nucleares. El gobierno cubano, ante la posible existencia de un plan para la invasión directa de los EE.UU. tras la fallida invasión mercenaria, acepta el emplazamiento a pesar de su inicial oposición a que el acuerdo fuese secreto.
La instalación fue descubierta por las fotografías de un avión espía estadounidense, tras lo que Kennedy ordenó establecer una cuarentena y un cerco alrededor de la isla, desplegándose barcos y aviones de guerra estadounidenses. Jrushchov dirigió un mensaje a Kennedy el 24 de octubre: «...la URSS ve el bloqueo como una agresión y no instruirá a los barcos que se desvíen»; pero en las primeras horas de la mañana, los buques soviéticos disminuyeron la velocidad y regresaron o alteraron sus rutas.
Ante la problemática de tal enfrentamiento en el contexto de la Guerra Fría, Castro, en carta de 26 de octubre, dice a Jruschov que emplee el armamento nuclear. Según Castro, fue un problema de traducción del embajador ruso. Según cuenta él en la película documental Comandante, él pedía el uso de armamento nuclear en caso de invasión de los EE.UU. . El gobierno cubano exigía el cumplimiento de 5 puntos para la retirada de los misiles: el fin del bloqueo, el fin de los ataques piratas, el fin de la guerra sucia, el fin de los planes subversivos y la retirada estadounidense de la Base Naval de Guantánamo.
Sin embargo, Jrushchov propuso a Kennedy el desmantelamiento de las bases soviéticas de misiles nucleares en Cuba, a cambio de la garantía de que EE.UU. no invadiría a Cuba ni apoyaría operaciones con ese fin, y del desmantelamiento de las bases de misiles nucleares estadounidenses en Turquía, condiciones que Kennedy aceptó. Castro se sintió molesto por no tener en cuenta la opinión de Cuba en las negociaciones. En su opinión, resultó incoherente que la moneda de cambio fuesen los misiles de Turquía con que la causa de los misiles era la defensa de Cuba, por lo que debía haberse exigido el cumplimiento de los cinco puntos.

Juanita, la hermana disidente y colaboradora de la CIA
Antes y después del triunfo de la Revolución cubana, Juanita Castro apoyó incondicionalmente a sus hermanos Fidel y Raúl. Durante los primeros meses del gobierno provisional, Juanita se encargó de edificar escuelas, clínicas y hospitales en toda la isla.
Posteriormente entra en conflicto con sus hermanos, especialmente con Fidel, al declararse marxistas-leninista, por detenciones arbitrarias del G-2 y juicios sumarios, entre otras cosas, por lo que el 19 de junio de 1964 Juanita parte al exilio en un vuelo de Cubana de Aviación con destino a la Ciudad de México.
Juanita nunca más volvería a Cuba ni a reunirse con Raúl o Fidel. Diez días después, el 29 de junio, Juanita sacude al mundo, denunciando el régimen político de sus hermanos y rompió con todo durante una entrevista de radio con el periodista mexicano Guillermo Vela. Al día siguiente fue noticia de ocho columnas en todos los diarios, “La deserción de Cuba de Juanita Castro Ruz”.
Años después, en octubre de 2009, publica su autobiografía titulada: "Fidel y Raúl mis hermanos, la historia secreta", donde revela que trabajó para la CIA por más de seis años, aunque sin recibir sueldo o retribución económica alguna y, además, sin participar en ningún atentado contra sus hermanos o cualquier personaje cubano. Su nombre clave en la agencia fue Donna.

El enfrentamiento con Estados Unidos
En abril de 1961 ante la inminencia de la invasión patrocinada por la CIA, declaró el carácter socialista de la revolución durante una concentración popular en La Habana. Posteriormente dirigió personalmente las tropas que derrotaron, en menos de 72 horas, la invasión en Playa Girón. El 13 de marzo de 1968 planteó la «ofensiva revolucionaria» y anunció la confiscación de todos los establecimientos que aún estaban en manos de propietarios privados.
El 15 de octubre de 1976, en la despedida de duelo a las 73 víctimas mortales del atentado terrorista presuntamente realizado por la CIA a un avión de Cubana de Aviación en Barbados, pronunció uno de sus discursos más conmovedores: «¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!».
En octubre de 1995 participó en las celebraciones por el 50 aniversario de la ONU en Nueva York, pronunciando un discurso ante la Asamblea General. En enero de 1998 recibió al Papa Juan Pablo II en La Habana.

Siglo XXI
El 23 de junio de 2001 sufrió un desmayo al pronunciar un discurso en La Habana. Posteriormente declaró: «Realmente después de mí, (Raúl) es el que tiene más experiencia, más conocimiento. Quizás no se le conozca bien. Yo lo conozco bien no sólo por razones familiares, sino por la guerra, por su diario, por sus detalles, su meticulosidad, su honradez».
Agregó que si repentinamente sufriese «un infarto, un derrame, una muerte súbita, digamos un choque, o aquella gente (haciendo referencia a grupos anticastristas) usa un rayo láser o ultravioleta o no sé de qué cosa y me ponen a dormir para toda la eternidad, entonces ¿quién es la persona con más autoridad y más experiencia?: Raúl».

Oliver Stone realizó en 2003 el documental Comandante que pretende ser una biografía intimista de Fidel Castro. Posteriormente denunció presiones del gobierno de EE. UU. para impedir la exhibición de esa película en ese país.
En una carta dirigida al presidente de EE. UU. George W. Bush, Fidel Castro expresó:

Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: «Salve, César, los que van a morir te saludan». Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en defensa de mi patria.
Fidel Castro

Actualmente lleva una gran amistad con el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, con quien ha firmado numerosos convenios de cooperación entre ambos países. El más destacado hasta el momento es el conocido como ALBA (Alternativa Bolivariana para América).

Renuncia al poder

Pese a su avanzada edad, el presidente Fidel siguió personalmente al frente del gobierno hasta el 31 de julio de 2006, fecha en que su secretario, Carlos Valenciaga, anunció que delegaba provisionalmente su cargo en Raúl Castro, mientras se recuperaba de una intervención quirúrgica intestinal. Posteriormente, en el 2008 lo haría en forma definitiva debido a problemas de salud.
El 19 de febrero de 2008 anunció en un artículo de la revista Granma que no aspiraría a ser reelecto como Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe4 tras 49 años en el poder a cinco días de que el Parlamento, la Asamblea del Poder Popular, eligiera la nueva cúpula del Gobierno, el día 24 de febrero.
"No aspiraré ni aceptaré -repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe"
Fidel Castro

Su hermano Raúl Castro, quien le había sustituido interinamente por sus problemas de salud, fue elegido por la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba el día 24 de febrero de 2008, convirtiéndose así en el 23er Presidente de Cuba.

Actualidad
El 19 de noviembre de 2008, en varias entrevistas por televisión y periódicos en Argentina, el oncólogo español José Luis García Sabrido, quien operara a Fidel Castro en 2006, aseguró que el ex-Presidente nunca tuvo cáncer, que se ha recuperado y que no vuelve al poder porque no lo desea, desmintiendo así los rumores sobre la hasta entonces enfermedad secreta de Fidel Castro. Ese mismo día, pero en Cuba, el líder de la Revolución Cubana y el presidente chino Hu Jintao, se reunieron en La Habana y recorrieron instalaciones educativas, dialogando sobre los acuerdos para los estudios de jóvenes chinos en Cuba.

Relaciones internacionales
Fidel mantiene una excelente relación con algunos países, pese al bloqueo impuesto por los Estados Unidos, el cual lo ha mantenido por décadas aislado de América con excepción de México; actualmente sus relaciones se han extendido con Venezuela, Ecuador, Bolivia y Brasil, y en especial con países de África.
Castro mantuvo una estrecha relación comercial con la Unión Soviética, animó a los campesinos a trabajar para desarrollar una producción récord y luego de la caída de la U.R.S.S. Fidel impulsó el turismo, inspeccionaba cada proyecto hotelero, el turismo se desarrolló especialmente con países europeos.
Su carisma lo ha mantenido relacionado con figuras importantes alrededor del mundo como actores, científicos, políticos y deportistas, entre otras. Entre las celebridades que mantienen vínculos con Castro se encuentran el magnate multimillonario Ted Turner, los actores Jack Nicholson, Danny Glover, Harry Belafonte, Chevy Chase, Leonardo DiCaprio, Vanessa Redgrave, Robert Redford, Dan Rather, Peter Jennings, los cineastas Steven Spielberg y Oliver Stone y el ex futbolista Diego Armando Maradona, el cual lleva tatuado el rostro de Castro.
Era gran amigo del Primer Ministro canadiense Pierre Trudeau y del desaparecido escritor estadounidense Ernest Hemingway. Entre las figuras políticas cabe mencionar a Nelson Mandela, Nikita Jrushchov, Salvador Allende, Juan Pablo II y entre sus grandes amigos se encuentra el Premio Nobel en literatura Gabriel García Márquez, y el político Hugo Chávez.

Premios
Según la biografía que publica el Partido Comunista de Cuba, y reproducida por diversos medios de ese país, Fidel Castro «ha recibido más de un centenar de altas condecoraciones extranjeras y cubanas, así como decenas de distinciones académicas honorarias de numerosos centros de enseñanza superior en América Latina y Europa». Por tanto, la siguiente es una enumeración incompleta.

Honores de Estados extranjeros
Fidel Castro ha recibido el título de Héroe de la Unión Soviética con su correspondiente medalla (el honor más importante concedido en la URSS) y con su correspondiente Orden de Lenin (1963), esta última la recibió dos veces más: 1972 y 1986 «por su contribución a la promoción de las relaciones fraternales entre la URSS y Cuba». También recibió de la URSS el Premio Internacional Lenin por Fortalecer la Paz entre los Pueblos en 1961 y la Orden de la Revolución de Octubre (1976).
Castro ha recibido también: la Orden Estrella de la República Socialista de Rumania en Primera Clase en 1972 «por méritos especiales en la lucha revolucionaria por la liberación nacional y social de los cubanos, por la defensa de la independencia nacional y la soberanía de la patria socialista contra el imperialismo, por la especial contribución hecha a la expansión multilateral de las relaciones de cooperación, la amistad internacionalista y la solidaridad entre el Partido Comunista de Cuba y el Partido Comunista Rumano, entre la República de Cuba y la República Socialista de Rumania, entre el pueblo cubano y el pueblo rumano»; la Orden del León Blanco en Primera Clase, de Checoslovaquia (1972); la Medalla Conmemorativa del 30º Aniversario de la Victoria del Pueblo Soviético en la Gran Guerra Patria (1975); la Orden Somalí en Primera Clase (1977); la Orden de Jamaica, 1977; la Orden del Mérito de Jamaica; la Estrella del Gran Honor, de Etiopía, en 1978, por la ayuda cubana para alcanzar la victoria en la Guerra de Ogaden; el Premio Jorge Dimitrov por la Paz de Bulgaria (1980); la Orden de la Estrella de Oro, condecoración más alta de Vietnam (1982); el título de Héroe de la República Popular Democrática de Corea con su correspondiente medalla (distinción más alta de ese país) y su correspondiente Orden de la Bandera Nacional en Primera Clase en 1986; el Orden del Águila Azteca, la más alta condecoración que se les otorga a los extranjeros en México, 1987; Medalla de Oro del Senado de España (1988); la Orden de Klement Gottwald, condecoración más alta de Checoslovaquia en 1989 «por sus extraordinarios méritos personales para la ampliación de las fraternal y amistosa alianza y cooperación entre los partidos comunistas cubano y checoslovaco, los dos países y sus pueblos»; la Orden Agostinho Neto de Angola en 1992; la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el grado Gran Cruz, Placa de Oro de la República Dominicana en 1998; la Orden de la Buena Esperanza en Primer Grado de Sudáfrica en 1998; la Orden de Yaroslav el Sabio de Ucrania en 2000 por la asistencia médica a víctimas del desastre de Chernobyl; el Gran Collar de la Orden del Libertador, de Venezuela en octubre de 2000; el Gran Collar de la Orden Congreso de Agostura de Venezuela en 2001; la Medalla de la Ciudad de Buenos Aires, otorgada por el gobierno de esa ciudad en 2003; el título de Héroe del Trabajo con su correspondiente medalla y su correspondiente Orden de la Bandera Nacional en Primera Clase, de Corea del Norte en 2006 por «promover la reunificación de la península de Corea y construir el socialismo»; la Medalla Amílcar Cabral, condecoración más alta de Guinea Bissau, en 2007, por «haber contribuido al establecimiento y fortalecimiento de Guinea Bissau»; Medalla al Mérito Deportivo del Ministerio de Deportes de Ecuador (2007); la Orden de la Welwitschia, de Namibia en marzo de 2008, «por su apoyo a las luchas de liberación africanas»; el Premio Ubuntu, otorgado en 2008 y entregado en 2009 por el Consejo Nacional de Patrimonio de Sudáfrica, por «una vida dedicada a la solidaridad y la ética, destacando la gran importancia de los valores humanos y la consagración a la Humanidad»; la Medalla de Honor de Dominica, condecoración más alta de ese país otorgada en noviembre de 2008 por «el apoyo brindado por Cuba y su líder a Dominica desde su independencia»; la Orden General de División Omar Torrijos Herrera en grado de Gran Cruz Extraordinaria de Panamá, en enero de 2009; la Orden del Quetzal en grado de Gran Collar en febrero de 2009, máxima distinción de Guatemala «en agradecimiento por las más de 17 millones de consultas y más de 40 mil operaciones oftalmológicas de la Operación Milagro, hechas por médicos cubanos en beneficio del pueblo guatemalteco»; la Orden de Compañeros de Oliver Reginald Tambo en grado oro, máxima condecoración de Sudáfrica por «por su contribución a la erradicación del racismo, el colonialismo, el apartheid y la desigualdad en la sociedad humana»; la Orden del Águila de Zambia en Primer Grado de Zambia, setiembre de 2009 «por haber inspirado a muchos a luchar por la dignidad y la igualdad»; la Orden al Mérito en primer grado, condecoración ucraniana otorgada en marzo de 2010 «por su importante contribución al restablecimiento de la salud de los niños de Chernóbil, tras un accidente ocurrido en 1986 en la República Socialista Soviética de Ucrania»;6 la Condecoración General Eloy Alfaro Delgado por su «dignidad y méritos excepcionales», en mayo de 2010 que otorga la Asamblea Nacional de Ecuador; la Orden Timor Oriental en grado de Gran Collar, máxima condecoración de ese país asiático, en noviembre de 2010 «por el apoyo cubano en materia de salud y educación».
Tras la caída del apartheid y la independencia de Namibia, la capital de ese país, la ciudad de Windhoek, renombró muchas calles, entre ellas una que actualmente lleva el nombre de Fidel Castro Street.

Honores de organizaciones extranjeras
Fidel Castro posee la Medalla Federico Joliot-Curie del Consejo Mundial de la Paz (1972); la Medalla 17 de Noviembre, la más alta de la Unión Internacional de Estudiantes «por su contribución a la teoría y práctica revolucionaria y para el establecimiento y la consolidación del primer Estado obrero y campesino en América» (1977); la Medalla de Oro del Congreso Permanente de Unidad Sindical de los Trabajadores de América Latina y el Caribe «por sus contribuciones durante muchos años en la lucha contra la deuda externa de los países del Tercer Mundo y en pos de un nuevo orden económico internacional» (1988); el Premio al Mérito de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales y el Trofeo del Centenario del Comité Olímpico Internacional, entregados conjuntamente en enero de 1995; el Premio Mijail Sholojov otorgado por la Unión de Escritores de Rusia en 1995; el Premio Internacional Al-Gaddafi de los Derechos Humanos, otorgado por la ONG del mismo nombre en 1998 y recibido en 2000 «en reconocimiento de su papel heroico de resistencia contra el imperialismo» (el monto del premio fue donado para la construcción de una escuela politécnica en Rep. Dominicana); Fidel es el único extranjero y el único líder mundial que posee la Pluma del Águila, máxima condecoración de los indígenas norteamericanos, otorgada en 2003 por «sus méritos revolucionarios y cualidades de lucha»; la Cruz Ecuménica de la Estrella en Grado Comendador de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida (Suecia) «como reconocimiento especial por sus esfuerzos en la promoción de los altos ideales del diálogo y la paz» (2003); la Medalla Luis Emilio Recabarren, máxima distinción del Partido Comunista de Chile, agrupación que cambió sus estatutos para poder otorgársela a un extranjero «por ser el principal constructor de la segunda independencia de los pueblos de América; por su permanente solidaridad con el pueblo de Chile y porque con su ayuda y la del pueblo cubano, la larga noche del fascismo se hizo más corta» (2006); la Federación Latinoamericana de Periodistas le otorgó una medalla especialmente diseñada para la ocasión «por su temprana y permanente vocación de lucha por la verdad, su cabal comprensión de la importancia del papel de la prensa y los periodistas, y por continuar librando una batalla sin pausas contra la mentira, la desinformación y la manipulación mediática»; la Medalla General Emiliano Zapata de la Fundación de Estudios e Investigaciones Emiliano Zapata de México por «una vida dedicada a la libertad, la justicia social y la autodeterminación de los pueblos»; la Asociación de Periodistas Contemporáneos de Turquía le entregó en abril de 2007 su Premio Especial de Honor correspondiente al 2006 «por su lucha antiimperialista»; Castro fue el primer premiado con la Medalla 90º Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, otorgada por el Comité Central del Partido Comunista de la Federación Rusa «por sus logros sobresalientes en la construcción del socialismo y los ideales de Octubre»; la Orden Honoraria de la Comunidad de Estados del Caribe de CARICOM por «sus servicios destacados y aportes significativos a la región»; la Orden Gloria y Honor, segundo premio más alto de la Iglesia Ortodoxa Rusa «por su contribución al fortalecimiento de la cooperación entre las religiones en relación con la consagración de la Iglesia de Nuestra Señora de Kazán en La Habana» (2008); la Medalla de Oro de la Asamblea General de la ONU (2009); el título único de Héroe Mundial de la Solidaridad, otorgado por la Asamblea General de la ONU (2009).

Honores universitarios
Fidel Castro es Doctor Honoris Causa de la Universidad Estatal de Moscú M.V. Lomonósov (1963), de la Universidad Carolina (Praga, 1972), de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima, 1990), de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (1993), de la Universidad de Teherán (2001), de la Universidad Pública de El Alto (Bolivia, 2008), de la Universidad Estatal de Economía y Comercio de Rusia (2009), de la Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría (2009). Fidel fue el primer Doctor Honoris Causa de la Universidad de las Ciencias Informáticas (Cuba, 2007), que además le entregó la condición Hombre de Futuro en categoría oro. La Universidad del Estado del Río de Janeiro le otorgó a Castro la Medalla José Bonifacio en grado de Gran Oficial en 1999 y la Universidad Nacional San Luis Gonzaga (Ica, Perú) le entregó la Medalla de Bodas de Oro de su centro de estudios por «el constante ejemplo de internacionalismo y solidaridad que brinda el jefe de Estado cubano a otras naciones» en 2007.

Honores de instituciones cubanas
Fidel Castro se ha mostrado contrario a recibir un culto a la personalidad en su país: no hay calles, edificios, instituciones o localidades con su nombre, ni estatuas en su honor, tampoco fotos oficiales ni ha recibido condecoraciones del Estado cubano. Sí aparece en un par de pecunias, en una condecoración (la Orden Combatiente de la Guerra de Liberación, con la efigie replicada de una famosa foto de Korda de enero de 1959, que otorgó en dos grados el Consejo de Estado a los que hicieron méritos durante la guerra revolucionaria y obtuvo diversos homenajes de organizaciones locales:
En 2005, el Instituto de Meteorología de Cuba le entregó a Fidel Castro la Medalla Conmemorativa 40º Aniversario del Instituto de Meteorología de Cuba.
En 2007, la Unión de Periodistas de Cuba le otorgó el Premio a la Dignidad «porque toda su vida se ha dedicado a desarrollar en su pueblo los más altos valores de nuestra especie y que ha dedicado su convalecencia a investigar profundamente, exponer, de manera brillante, y alertar (en sus Reflexiones) acerca de la necesidad urgente de sacar a la humanidad de la encrucijada mortal en que se encuentra... Es una síntesis enaltecedora de la dignidad nacional y universal». Al año siguiente, la misma organización le dio su más alto galardón: el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de toda la vida «fiel a la verdad y con una ética inconmovible».
En abril de 2008, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba le nombró Miembro de Mérito de esa organización.
En 2009, el Ejecutivo de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba le entregó el Premio Nacional de Historia con carácter especial «por su impronta en las realizaciones culturales y sociales, el ser un sembrador de conciencia y asumir el papel decisivo de la historia en el presente y futuro de la nación». El mismo año, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba le otorgó la Medalla Conmemorativa 50º Aniversario de la Fundación del MINREX y la Asociación de Pedagogos de Cuba le distinguió con el reconocimiento Educador Destacado del Siglo XX.
En 2010, la Escuela Nacional de Salud Pública le dio la Medalla Conmemorativa 80 Años de la ENSAP por «sus excepcionales aportes al desarrollo de la sociedad cubana y a la fundamentación y consolidación del sistema de salud en su proyección nacional e internacional»; el Instituto de Materiales y Reactivos para la Electrónica le concedió la medalla Fundador del IMRE XXV Aniversario por «el apoyo brindado al desarrollo y la creación» de esa institución y la Federación Estudiantil Universitaria le otorgó el Premio Alma Mater con carácter excepcional «por su contribución a las nuevas generaciones».